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Hoy es 25 de julio y se habla de HERCULES CF ivf Juan Carlos Ramírez enrique ortiz
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CONTRACRÓNICA VCF 2-3 VALENCIA CF

Están matando el fútbol

23/10/2016 - 

VALENCIA. El arbitraje que protagonizó el navarro Alberto Undiano Mallenco en el Estadio de Mestalla fue indigno de un Valencia-Barça de la Liga Española. En los primeros 45 minutos, el trencilla perjudicó gravemente al Valencia hasta tres ocasiones concediéndole un gol de más, una expulsión de menos y enviando al limbo un penalti que se vio hasta en Marte. Ante tales fallos, la victoria barcelonista pese a los tres puntos que se llevaron los de Luis Enrique, carece de valor por la sonrojante ayuda arbitral que tuvieron los catalanes

Lo triste de lo ocurrido este sábado en Mestalla es que no fue un hecho puntual o algo extraño para los aficionados del fútbol español, sino que este tipo de ayudas arbitrales se han convertido en la tónica habitual hacia los dos grandes de la Liga, jornada si, jornada también. Ya no extraña, ya es familiar que ocurra y de hecho antes de cada partido contra ellos el resto de equipos teme que ocurran ese tipo de ayudas a favor de los dos transatlánticos de la Liga española. Sin embargo, lo de Undiano en Valencia fue de nota. Sin duda, uno de los arbitrajes más catastróficos y partidistas de los últimos años y lo que le hizo convertirse en gran protagonista del encuentro.

El Valencia CF llegaba a la cita con el aliciente del debut de Prandelli en Mestalla y la necesidad de puntuar para seguir sumando tras el mal inicio liguero y la primera victoria, en su debut, del italiano en Gijón. El técnico preparó un partido para ahogar al Barcelona en tres cuartos y salir con velocidad a la contra y el planteamiento le salió a la perfección porque los azulgrana no tuvieron excesivas ocasiones de gol y a la contra los valencianistas si que tuvieron las suyas.

Los valencianistas volvieron a mostrar mucho orden táctico y las líneas estuvieron muy juntas todo el partido. Las ayudas se sucedían en todas las parcelas del campo y los barcelonistas no encontraban los pasillos para presentarse ante Diego Alves. Eso sí, ese orden defensivo del Valencia CF le hizo no acercarse por los dominios de Ter Stegen hasta casi la media hora en una cabalgada de Joao Cancelo, que se exhibió siguiendo su línea de crecimiento por el carril diestro. Antes de esa primera llegada del portugués por el flando derecho ya había comenzado el 'festival Undiano'.

Todo nació en la lesión de Iniesta. Enzo Pérez fue con todo para intentar recuperar un balón que conducía el manchego y le sacó limpiamente la pelota pero golpear el esférico golpeó la rodilla de Iniesta con la mala fortuna para Andrés de que se hizo daño y estarán dos meses fuera de los terrenos de juego. Enzo entró fuerte, al límite, pero tocó la pelota claramente y la inercia hizo que Iniesta saliera malparado. Luis Enrique saltó como un resorte del banquillo y le recriminó al colegiado la entrada y que no hubiera tarjeta. Fue la manera de meter presión al árbitro que además vio como Iniesta se tenía que retirar en camilla y con evidentes síntomas de dolor. 

Eso lo cambió todo. A partir de ese minuto Undiano no volvió a ser el mismo árbitro valiente que había comenzado el partido dejando jugar a los dos equipos. Ahí varió y empezó a ver de color azulgrana como si aturdido por las quejas de Luis Enrique hubiera recordado que la Liga es cosa de dos, o de tres. El gol de Messi a los 20 minutos fue con Luis Suárez dos metros en fuera de juego, tapándole completamente la visión a Diego Alves y siendo evidente que tanto el asistente como él mismo  habían visto bien la infracción. Sólo unos minutos después, Rodrigo Moreno se metió en el área ganándole la carrera a Umtiti y este le derribó de manera clara extendiendo el brazo izquierdo y haciéndole un penalti claro. Para rematar la faena y dejar a todos los que estaban viendo el encuentro, millones de telespectadores, impactados por el nefasto arbitraje le perdonó la expulsión de manera clara a Sergio Busquets. El catalán agarró hasta en dos ocasiones a Enzo Pérez en la salida a la contra y pese a las protestas valencianistas y la incredulidad de los presentes, Undiano aguantó y no expulsó al azulgrana. 

El descanso sirvió para que Prandelli quitara a Montoya y diera entrada a Munir. El hispano-marroquí entró motivadísimo y en una buena jugada de Cancelo y Parejo por la derecha, empotró su primer zurdado contra la red. Disparo seco y de primeras para batir a su ex portero. Munir no celebró el gol, pero Mestalla reventó de alegría. Sólo unos minutos después Nani se inventó una asistencia mágica para que Rodrigo se reencontrara con el gol. La locura se desató en el estadio valencianista. En apenas 8 minutos el Valencia CF se había revuelto y había remontado el partido. A falta de 29 minutos, a la salida de un córner, Luis Súarez empató tras paradón de Alves a remate inicial de Rakitic. 

A falta de media hora las fuerzas se igualaro mucho y las perdidas azulgranas fueron aprovechadas por los valencianistas para lanzar contras endiabladas. Prandelli metió a Mina como último cambio y decidió ponerlo en banda y centrar a Nani. El portugués tuvo el tercero en sus botas en un mano a mano que le regaló Parejo pero no lo supo resolver, en una de esas ocasiones que el crack y mejor pagado del equipo no debe fallar. Eso sí, Mina fue el que no estuvo acertado. El gallego tuvo al menos cuatro contras en las que eligió mal y jugadas de mucho peligro quedaron en nada. La última fue en el minuto 91 y su perdida propicio una contra rápida que terminó con el penalti definitivo. Ese Undiano si que lo vio claro. Ahí no dudó, pitó rápido y Messi no falló. Luego llegó la bochornosa provocación de Messi y Neymar y el delictivo botellazo. Todo eso fue el punto y final a un partido de fútbol con mayúsculas. Con un ambientazo espectacular en las gradas. Con fútbol, con goles y mucho entretenimiento para los espectadores. Con todo lo que debe ser un gran partido de fútbol al que sólo le faltó un árbitro. Un árbitro que no se deje mangonear por una liga corrompida y que sólo piensa en Barcelona y Real Madrid. El fútbol español se lo están cargando entre cuatro.  

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