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El club realiza una segunda maniobra de evasión sobre su errática política primigenia de precios

El Valencia vuelve a rectificar para evitar el bochorno de un Mestalla desangelado

Pese a la indignación inicial en el club ante el rechazo de la afición cuando dieron a conocer el precio de las entradas, los dirigentes se han visto obligados a realizar una segunda maniobra de rectificación sobre su erróneo punto de partida ante la posibilidad de encontrarse con la vergonzante estampa de un Mestalla semivacío.

7/02/2018 - 

VALÈNCIA. Pese a la indignación inicial en el club ante el rechazo de la afición cuando dieron a conocer el precio de las entradas para las semifinales de la Copa ante el FC Barcelona, los actuales rectores del Valencia CF se han visto obligados a realizar una segunda maniobra de rectificación sobre su erróneo punto de partida. El temor de la posibilidad -más que evidente- de encontrarse con la vergonzante estampa de un Mestalla semivacío, que jugara en contra de los intereses del equipo en lugar de ayudar a buscar la final, ha traído esta nueva decisión.

Recordemos que los precios dados a conocer en la tarde de aquel viernes 26 de enero, pocas horas después del sorteo, dejaban unas desorbitadas cantidades que marcaban a 35 euros las entradas más baratas para los socios y a 70 las más caras. Para el resto de público en general los precios oscilaban entre los 180 y los 70 euros.

A las horas de publicarse estos precios las muestras de descontento en redes sociales fueron de tal calibre que el hastag #AnilRectifica se convirtió en el tercer trending topic nacional aquella noche. Al día siguiente el descontento no fue a menos y en la previa del partido ante el Real Madrid -así como durante el partido- se escucharon cánticos alusivos. Desde el "Anil baja los precios" al "la entrada de la Copa la paga Peter Lim" atronaron en diferentes momentos de aquella tarde. Sabiendo lo que pesa la impresión que se da ante los medios nacionales (presentes aquella tarde en el feudo valencianista), la caja de resonancia de las protestas desde la grada encontró una primera respuesta: el club ya deslizaba al término de aquel encuentro que se modificarían los precios.

La rectificación llegó el lunes 29 de enero. El Valencia anunciaba que marcaba unos nuevos precios que eran exactamente la mitad de los marcados en un principio. 17 euros la entrada más barata y 30 la más cara. Eso sí, sólo para los abonados -el resto no se tocaba- y solo hasta el jueves 1 de febrero (por la noche se jugaba el partido de ida en el Camp Nou).

La medida fue bien acogida, aunque encontró reticencias en algún sector de la afición. El Valencia cedía en los precios, pero a cambio pedía que se apostara por el equipo. Para disfrutar de la rebaja, el club le pedía a sus socios que apostaran sin saber el resultado del primero de los partidos.

Tras las derrotas 1-4 ante el Real Madrid, 1-0 en Copa ante el Barça y 1-0 ante el Atleti en el Wanda, el ritmo de venta de entradas no estaba siendo el deseado. El lunes a la noche, los tickets vendidos para el jueves no estaban muy encima de los 30.000. La posibilidad de un Mestalla desangelado para una noche que se suponía debía tener un componente extra desde la grada, era más que real. Pese a que tanto Marcelino como los jugadores habían reiterado en numerosas ocasiones de la importancia de tener una grada llena para intentar alcanzar una final que hace diez años que no se pisa.

Tampoco la política comunicativa del club ha sumado. Para la última gran remontada del Valencia CF (Basilea, 2014) el club realizó una efectiva campaña en redes con el hastag #reamuntada que caló muy hondo entre el aficionado. Además el vídeo lanzado por el propio club con todas las categorías inferiores repitiendo constantemente el lema de la "reamuntada" se hizo viral a las pocas horas y se convirtió en un éxito que llegó a lo más profundo del sentimiento del valencianista. Cada vez más bunquerizado y endogámico, el Valencia considera un gesto suficiente sacar a un futbolista en rueda de prensa al día cuyo impacto no está encontrando el efecto llamada deseado. Haber podido leer o escuchar a los hombres más importantes del equipo hubiera sido un motivo más para que la llamada a filas fuese efectiva.

Así que al mediodía de ayer, el club tuvo que tomar la segunda medida de rectificación sobre el punto de partida. El club anunció que cada aficionado puede sacar una entrada adicional a precio reducido (o sea, a precio rectificado, de 17 a 35 euros) en un último y desesperado intento para que la grada presente un aspecto acorde a la trascendencia del evento. 

Por otro lado, no es menos cierto que esta medida iguala los derechos de los socios (a quienes Murthy aseguró preferencia y cuidado en este tipo de situaciones) con los de aquellos que simplemente pueden acceder gracias a tener un amigo que disponga de abono y haya sacado la correspondiente entrada.

Ahora comienza la lucha contra el reloj para ver si Mestalla se llena el jueves. Si se consigue y el club elimina al Barcelona, todo se dará por bueno (la eterna ley del fútbol). Si no es así el socio va a tener motivos más que sobrados para pedir responsabilidades y expresar su malestar...

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