X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

opinión

Algo huele mal en Dinamarca

27/10/2018 - 

VALÈNCIA. Las continuas decepciones que nos viene regalando el Valencia últimamente hacen que el ánimo del valencianista ande en horas bajas. Y esta semana está siendo especialmente gris porque nadie, seguramente, esperaba que dos enfrentamientos contra equipos claramente inferiores terminasen en un triste empate y porque nadie esperaba, con la necesidad que hay de ganar partidos, una imagen tan pobre del Valencia. Es verdad que tras el calentón inmediato a la finalización de cada ‘pinchazo’ se van enfriando los ánimos a medida que pasan los días y uno intenta aferrarse a cualquier detalle positivo aunque haya que buscarlo con microscopio con la finalidad de encontrar la manera de seguir creyendo en este Valencia. Tras el calentón ante el Leganés te agarras a la motivación que supone la Champions esperando que el equipo ahí dará el 120 % y tras el calentón del Young Boys te intentas consolar con la victoria de la Juventus en Manchester que, pese a no haber hecho bien las cosas, te permite albergar esperanzas del pase a octavos. Ante la falta de méritos propios nos aferramos a los deméritos ajenos como placebo que atenúe la cara de mala leche que se nos está poniendo y, de la misma forma, esperamos ver a Gonzalo Guedes en una convocatoria con la esperanza de que el portugués nos devuelva la sonrisa. Porque… la verdad es que la cosa está verdaderamente fea y, aunque nos cueste mucho reconocerlo, el equipo no va cara al aire. Cuando parecía que encontraba el camino y ofrecía una imagen más sólida ante Manchester y Barcelona, la realidad nos devuelve una cruel bofetada y nos muestra una clara involución en el juego que desespera al más pintado. Particularmente, quiero creer el mensaje que emana del interior del vestuario en cuanto a que esa armonía y humildad que tantos réditos produjo la campaña pasada sigue instalada allí dentro pero… lo que luego se ve sobre el terreno de juego apunta justamente a lo contrario. En términos puramente futbolísticos, ni se aprecia un equipo solidario ni se ve un equipo hambriento de victoria. Parece haberse evaporado la fiabilidad del grupo como tal y parecen haberse perdido todos los mecanismos de ayuda que, na hace tanto tiempo, funcionaban como un reloj. En cuanto al rendimiento individual, salvo honrosas excepciones, el bajón es tan alarmante en ciertos futbolistas que cuesta creer que el grupo siga siendo lo compacto que era.

Repito que quiero creer que todo anda en orden dentro del vestuario pero … ante el mar de dudas que irradia el fútbol del Valencia no puedo dejar de acordarme de la  afamada trama urdida en la mente de William Shakespeare e inmortalizada en una de las obras cumbre de la literatura universal en la que un centinela pronuncia la frase “Algo huele mal en Dinamarca” para referirse al magnicidio que el hermano del Rey, padre del Príncipe Hamlet, ha perpetrado para arrebatarle la corona de Dinamarca. Dicha frase ha pasado a la posteridad para hacer alusión –fundamentalmente en ámbitos de la política- a las ‘componendas’ empleadas bajo mano que acaban enturbiando la convivencia de los ciudadanos. Seguramente Hamlet también pensaba que todo andaba bien hasta que se le aparece el fantasma de su padre y le cuenta el desaguisado y es entonces cuando Hamlet finge estar loco para desenmascarar a su tío y ganar tiempo mientras lo hace.

Espero y deseo que no haya analogía ninguna entre lo que ocurre en el Valencia y lo acontecido en la archiconocida obra teatral porque, de no ser así, y ante a la ausencia de explicaciones sólidas y creíbles acerca de lo que está aconteciendo, el Príncipe Hamlet va a terminar pareciendo el tipo más cuerdo de la historia a nuestro lado. Espero y deseo que Marcelino, que ha demostrado sobradamente su capacidad para sacar el máximo rendimiento de su equipo sea capaz de enderezar el rumbo de la nave aunque para ser honesto conmigo mismo tengo que reconocer, y de verdad me duele porque tengo mucha Fe en Marcelino, que hasta el momento ha encontrado más excusas que soluciones.

O llegan pronto las victorias y si puede ser esta misma tarde en Bilbao mucho mejor o… vamos a empezar a pensar que algo huele mal y... no precisamente en Dinamarca.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email