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opinión pd / OPINIÓN

Bajo el mismo techo

9/01/2021 - 

VALÈNCIA. Abandonados, como nos encontramos, a una crisis económica sin precedentes, la necesidad hace mella en la ciudadanía hasta el punto de alumbrar escenas absolutamente paradójicas. Una de las muchas que se producen en situaciones de ‘apertura’ es la de la pareja que, habiendo roto su vínculo sentimental, se ve en la obligación de seguir compartiendo, hogar, cuarto de baño y cocina por no poder permitirse la manutención de dos viviendas. Toca cobijarse bajo el mismo techo cuando el hilo emocional se ha fracturado y cuando la convivencia proporciona más fricciones que alegrías pero... no queda otro remedio: es lo que hay. 

Algo muy parecido a lo que está sucediendo entre Meriton y Javi Gracia por la fanfarronería de no aceptar su marcha cuando él se vio desbordado, engañado y desilusionado. El ego del ‘amo’ no admitía que fuera el navarro quien se marchase pegando un portazo harto de mentiras y promesas incumplidas. Se les rompió el amor sin haberlo usado y, en lugar de abrirle la puerta separando sus caminos, le reclamaron el rosario de la abuela y las joyas de la bisabuela dejando claro que en esta casa mando yo y uno se marcha cuando yo lo digo y no cuando él quiere.

Y... como la convivencia no es fácil, el equipo ha sido literalmente demolido por Meriton y tampoco Javi Gracia ha sido capaz de sacarle punta a lo que quedó en el vestuario, la situación se va viciando día tras día. Todas las filtraciones que emanan de Meriton van encaminadas al desprestigio del entrenador como si la clasificación no hablase por sí misma y, sin embargo, les toca ratificarlo con la boca pequeña porque lo que podía haber salido gratis en octubre, ahora cuesta un pastizal que no quieren pagar. Si, por lo menos, fueran consecuentes y se ‘rascasen’ el bolsillo para pagar sus chulerías... la cosa tendría cierta coherencia dentro de la incoherencia insustancial a Meriton y sus aduladores pero no. 

Con unos números insostenibles que justificarían, en condiciones normales, un relevo en el banquillo no queda más remedio que seguir compartiendo cocina y cuarto de baño. Como nadie se arranca a pagar la ‘ronda’, la sobremesa se hace eterna hasta que uno se decida o hasta que quien tiene la sartén por el mango se coma su orgullo y se ‘retrate’. Lo peor de esta situación es que todos ya han quedado retratados: los genios de Singapur por atesorar una colección de aberraciones por encima de sus posibilidades y también el entrenador, que no ha demostrado la capacidad necesaria para administrar la miseria cuando la miseria lo inunda todo. Ni Javi Gracia ha sido el líder del que muchos esperábamos que fuese capaz de hacer de la necesidad virtud, multiplicando los panes y los peces, ni desde la propiedad surge ni el más mínimo rayo de racionalidad tan necesaria en un Club de fútbol.

Lo peor de todo esto, como cuando un matrimonio se rompe, es que son los hijos quienes acaban pagando el pato de la soberbia y/o incapacidad de sus mayores y son quienes tienen que sufrir los gritos y la ira de quienes conviven bajo el mismo techo sin querer, ni saber hacerlo. Aquí es la afición valencianista la que padece la falta de recursos del entrenador, aún entendiendo todas las dificultades con las que este se encuentra día a día y la insolvencia de los gestores que aterrizaron en Valencia para hacer mejores a todos sus predecesores. 

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