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opinión

Cuando València decidió apostar por su maratón

3/12/2018 - 

VALÈNCIA. Sí, se ha vuelto a conseguir. Esta vez ha sido el etíope Leul Grebeselassie quien ha vuelto a pulverizar el crono del Maratón Valencia Trinidad Alfonso. Las 2:04:30 marcadas evidencian que la ciudad de València tiene todo para poder alcanzar grandes marcas mundiales y de hecho, con la de este domingo ya se ha conseguido un hito espectacular: estar entre las 10 mejores marcas mundiales de maratón.

València es la ciudad del running y así se ha vuelto a confirmar. En cifras de participación, de operativo, de animaciones, de registros deportivos… Esto del maratón es algo que lleva toda la vida -en concreto 38 años-, pero lo que estamos viviendo estos últimos ocho años es el resultado la apuesta decidida por sacarle brillo a un evento propio, que conecta con la gente y que elimina todo el olor a chamusquina que dejó esa tenebrosa Fórmula 1 que iba a convertir a nuestra València en el nuevo Mónaco.

Para quienes no lo sepan, el giro estratégico de este proyecto llegó en entre 2010 y 2011. La versión 1.0 del maratón estaba en un punto de partida de unos 3.200 corredores fieles a la carrera y el tesón de la SD Correcaminos que año tras año -y ya iban treinta- sacaba adelante con dignidad, voluntad, ingenio y pasión la sana locura de organizar la distancia de Filípides por las calles de la ciudad.

Pero llegó un día en el que todo cambió. En donde “el problema” de hacer un maratón se convirtió en oportunidad y València descubrió que sus mimbres eran idóneos para hacer algo diferenciador y representativo de cara al mundo. No todo salió a la primera ya que por ejemplo, se convocó una peculiar maratón clandestina secundada por unos 200 corredores, que mostraron su disconformidad por mover el evento de febrero a noviembre 2011. Y para colmo, en puertas del verano llegó una noticia inesperada: José Luis Rodríguez Zapatero convocó elecciones generales para el 20 de noviembre, dia de la prueba, lo que circunstacialmente retrasó una semana la fecha del evento.

Pese a las adversidades, la SD Correcaminos y Ayuntamiento como organizadores conjuntos, Talentum Group como motor estratégico y Divina Pastora como Patrocinador principal, convirtieron en realidad la osadía de vestir de azul la ciudad de las ciencias con un tapiz sobre el agua que vendiera nuestra mejor imagen al exterior. Del diseño simulado se pasó a la foto real en noviembre de 2011 y todo empezó a florecer. Y además, el Puente de Monteolivete se puso guapo en sus dos carriles y empezó a dar vueltas por el mundo. Por supuesto, con esos argumentos visuales y una constante la promoción exterior, el censo de la carrera empezó a crecer año tras año.

Ya en 2012 apareció en escena la Fundación Trinidad Alfonso. Prácticamente recién creada, apreció que lo que se estaba gestando en el maratón de la ciudad conectaba con sus ideas y se sumó decididamente a un proyecto que desde 2014 abandera con firmeza. Un mecenazgo principal, el de la fundación presidida por Juan Roig, que es digno de estudio por su alcance no solo deportivo, sino por la gran capacidad generadora de sinergias sociales y económicas que han puesto en marcha para internacionalizar y consolidar este evento mediante múltiples vías.

Y es que València ha vuelto a demostrar que su maratón se escapa a ser simplemente una prueba atlética. Bajo el slogan “Vive la fiesta del maratón” este año la organización ha invitado implícitamente a confirmar la conciencia runner. Esa que nos hace respetar al corredor y animarle a su paso; la que nos muestra como hay gente que es capaz de superar cualquier barrera mediante el esfuerzo y la superación; la que nos enseña que esto del maratón genera un turismo de calidad y movimiento en hoteles, tiendas y restaurantes; O porque no, la misma que nos ayuda a romper el tabú de decidirnos a empezar a correr como remedio contra el sedentarismo.

Ocho ediciones han bastado para confirmar que València ha creado un auténtico monstruo deportivo, económico y social que traspasa fronteras y que cada vez va a ir a más en calidad organizativa y deportiva. Ojalá la euforia vivida en la zona de meta se convierta en realidad y que nada falle para atacar al récord del mundo de maratón en 2020. València está preparada para triunfar

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