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opinión

El doctor Maestro y un humilde consejo

26/09/2019 - 

VALÈNCIA. Enrarecido. Así está el ambiente institucional y social del Valencia CF estos días. Al despido de Marcelino García Toral - un entrenador que hizo campeón al club once años después-, seguido de la salida de Pablo Longoria -jefe del área ténica- y la posible marcha de Mateu Alemany - todavía director general al que no dejan ser ni director, ni general-, se suma ahora la protesta cívica de parte de la afición hacia la propiedad y un presente deportivo que no invita al optimismo. Y a todo eso, quién sabe si como fruto de diferentes daños colaterales, se suma ahora la extraña situación del doctor Antonio Maestro, asesor externo del club. Llegó de la mano de Marcelino y ahora mismo, nadie sabe qué papel jugará en el Valencia. Hace unos días, la entidad ché anunció la contratación de Pedro López como nuevo jefe de los servicios médicos, como coordinador al frente del primer equipo y la academia del VCF. Una decisión que contrasta con el futuro del doctor Maestro, que se incorporó en su día al Valencia CF como asesor médico externo del club, una práctica extendida en la industria del fútbol, como en el caso del Doctor Cugat, asesor del City que simultanea su trabajo con otros clubes españoles. 

Al grano: Maestro sigue formando parte del organigrama y los futbolistas son los primeros interesados en que siga trabajando para el Valencia. El vestuario avala su profesionalidad, le tiene en alta estima y sigue solicitando permiso al club para poder recibir sus cuidados en Asturias. El último ejemplo es el de Carlos Soler, que viajó el lunes 23 de septiembre a Gijón, consciente de que si trataba su recuperación con Maestro, se ponía en las mejores manos. Soler no es un caso único. Basta con preguntar a Guedes, Kondogbia, Paulista o Coquelin. Todos han pasado por sus manos y todos acabaron siendo intervenidos de manera satisfactoria. O qué decir de Cheryshev y Piccini, que adelantaron sus plazos de recuperación gracias a que Maestro hace honor a su apellido cuando se trata de recuperar, prescribir y disgnosticar lesiones. 

El nombramiento de López como nuevo jefe de los servicios médicos podría dejar en fuera de juego a Maestro. Él se siente eternamente agradecido a Marcelino por haberle dado la posibilidad de trabajar con el club y considera que le debe lealtad y fidelidad al asturiano. Es hombre de códigos y tiene presente que, entre el honor y el dinero, lo segundo no debe ser lo primero. Sin embargo, su trabajo ha sido impecable hasta la fecha y el club debería tenerlo presente. Maestro tiene toda la confianza del vestuario, los jugadores saben que es un profesional intachable y que, desde que colabora con el VCF, ha adelantado varias veces el plazo de recuperación de los futbolistas. 

Quizá por eso, hasta la fecha y mientras se escriben estas líneas, el Valencia, incluso sabiendo que el doctor Maestro se siente en deuda moral con Marcelino, no ha movido ficha para rescindir su colaboración como asesor externo. Humilde consejo: el club, que en estas semanas vive envuelto en un permanente estado de convulsión, no debería permitirse el lujo de prescindir de un tipo del que se fían los jugadores y cuyo trabajo ha sido modélico desde el día que llegó. Mantener grandes profesionales que parecen invisibles es mejor negocio que despedirlos para que su ausencia se note.

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