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opinión pd / OPINIÓN

El efecto Mestalla

1/03/2020 - 

VALÈNCIA. El Valencia tiene poco fútbol. Hay una evidente crisis de identidad. Demasiados vaivenes tácticos. Pero cuenta con el apoyo de Mestalla. Y a esa condición de local es a la que se aferra el equipo en este tramo decisivo de la temporada. Porque el Valencia no conoce la derrota en Liga en su estadio. Su trayectoria es impecable. En un partido clave como el disputado ante el Betis, el efecto Mestalla suplió la pobreza de juego que durante noventa minutos nos ofreció el once de Celades. La fortaleza doméstica resultó determinante. El Valencia no ganaba desde el pasado 1 de febrero, ante el Celta, y se reencontró con la victoria justo un mes después. Todo volvió a suceder en Mestalla. 

Antes del partido contra el Celta, en estas mismas páginas, escribí que febrero era el mes decisivo para centrar las verdaderas posibilidades del Valencia durante esta temporada. La abultada derrota ante el Atalanta en Champions dejó herido de muerte al equipo para la vuelta. Había que pensar ya en el torneo doméstico. Y en Liga, los encuentros ante el Getafe y la Real Sociedad dejaron muy tocado al grupo. El momento era preocupante. Sin embargo, el Valencia siempre vuelve. Y siempre lo hace en Mestalla. La victoria ante el Betis permite mantener las opciones de pelear por alcanzar la Champions. Es cierto que nos salvó la campana, porque creo que el Betis perdonó durante ochenta minutos, pero lo que vale son los tres puntos. La victoria que era vital. Estoy seguro que una derrota habría sido la sentencia decisiva para descolgarse de la cabeza y entrar en una dinámica fatalista. 

La clave para saber si el Valencia luchará o no hasta el final por entrar en Champions radica en saber si Celades mantiene o no el control del vestuario. De él depende. Si los jugadores confían en el entrenador y en su trabajo, poco importan las injerencias externas. Por mucho que la gestión del club sea un desastre y se empeñe en todo lo contrario. Porque ya se habla de un posible relevo en el banquillo. El nombre de Pellegrini no es casualidad. Si Paterna se aísla y se protege bajo el manto de su técnico como líder tribal, todavía hay esperanzas de quedar cuartos. Pero, como ya he dicho, de Celades depende. Y al entrenador hay que exigirle que el Valencia mejore sus prestaciones. Celades está obligado a multiplicar esfuerzos porque su equipo presenta numerosas carencias futbolísticas. Y todavía genera muchas dudas. 

Lo de la defensa es una lágrima. A Diakhaby la grada ya le ha tomado la matrícula. El central se escuchó los primeros pitos de su hinchada. Ya no le pasan ni una. Urge el fichaje de un central con empaque que pueda cubrir la baja de Garay. Pero no solo Diakhaby tiene la culpa de las lagunas en la retaguardia. Porque en el sistema defensivo del equipo todos los jugadores deben estar implicados. No es una cuestión exclusiva de los cuatro de atrás, sino de todo el once. Y por ahí, también fallamos. Porque el Valencia defiende, sí, pero no presiona. Menos mal que apareció Gameiro como alternativa goleadora a Maxi Gómez, el único punta que esta temporada lleva números de “nueve”, y que fue sustituido debido a una cojera preocupante.

Ruge la marabunta 

Hace ya muchos años, Julio Insa acuñó una frase que se hizo muy popular en la época: “Ruge la marabunta” decía con voz atronadora por la radio para explicar ese movimiento latente que existía dentro del aficionado del Valencia por tratar de hacer algo grande. La afición es soberana. Y cuando Mestalla ruge….cuidado. Ante el Betis, y pese a la victoria, la grada coreó al unísono el “Peter vete ya”. Ni siquiera la potente megafonía del estadio pudo acallar las voces críticas de la hinchada. La marabunta del Valencia ha vuelto a rugir. Lo ha hecho con unanimidad. Y señala con el dedo a Peter Lim…..

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