Bombeja Agustinet! / OPINIÓN

El no-milagro

31/12/2021 - 

VALÈNCIA. El Madrigal no es el mejor escenario del mundo en el que presentarse com la imperiosa necesidad de resucitar. Ni tampoco el poderoso Villarreal, el rival propicio ante el que volver a ganar, después de ocho meses, pero no sería la primera vez que el Llevant da la sorpresa allí. Un derby es un derby. Año nuevo, vida nueva. Y, además, algún día tendrá que saltar la liebre que, como es bien sabido, siempre lo hace donde menos se espera.

En casa ya hemos hecho las cuentas de la lechera para los 20 partidos que quedan, una especie casi de carta als Reixos. Seguro que no somos los únicos. Ese sacrosanto documento será historia del club, si se cumple. Una más de las miles de andròmines que conservo. Los vaticinios están manuscritos al dorso de una papeleta de lotería sin premiar y colgados en la nevera. Según indican, cual oráculo, en enero hay que vencer, sí o sí, al Mallorca y al Cádiz en casa. Con eso ya iría bien para salvar nuestra maltrecha autoestima y despegar. El Madrigal y el Metropolitano son poco más que lugares siempre atractivos para firmar alguna heroicidad, como la del curso pasado ante el Atleti (0-2), con un punto de milagro y un partidazo de Cárdenas.

Lo cierto es que el Llevant ya se impuso en el Madrigal en el invierno de 2011, hace once años, con gol de Valdo. Esa victoria, sumada a la de la cita anterior ante el Getafe en Orriols, permitió iniciar una remontada que cristalizaría con el 0-0 en Mestalla en la penúltima jornada y con aquel ataque de testosterona de Sergio Ballesteros. El Villarreal iba tercero y no había perdido en casa en toda la liga. Acabaría cuarto. El Llevant de Luis García se quedó en Primera y su hinchada inmortalizó aquel eslogan: la unión es la salvación.

Alessio Lisci ha dicho esta semana que la permanencia no sería un milagro, que se puede conseguir con trabajo, que 7 puntos no es una distancia insalvable. Todos los que llevamos una vida en el mundo del fútbol sabemos que empalmar unos cuantos resultados positivos, con toda la segunda vuelta por delante, lo cambiaría todo.

De acuerdo, míster. No sería un milagro, pero…

LA RENOVACIÓN DE PEPELU Y ALESSIO

Como cada año suena de todo para el mercado de invierno pero hay que ser cautos con la información, tener en cuenta que hace semanas que los representantes hacen su trabajo: buscan movimientos, ofrecen su mercancía y juguetean con una prensa ávida de clicks (bait o no).

La verdad es que la lesión de Mustafi, el central que estaba recuperando, junto a Vezo, el tono del centro de la zaga y que será baja hasta marzo, es una fatalidad. Si con él activo el equipo necesitaba otro central, sin él urgen dos. Tan buenos como él. Muy complicado. Comparto la opinión de Lisci: si no se puede mejorar de forma notable lo que hay, mejor dejarlo correr. De todas, todas. El mercado es difícil pero es la posición decisiva a reforzar para atajar la sangría de goles encajados. Sin hacerlo sí hará falta un milagro: marcar cinco o seis goles por partido para sumar puntos. Es una hipérbole, pero ya me entienden. Todos los huevos (que son escasos) deberían ir a la cesta con la etiqueta Central. Sin epítetos. Sin jerarquía. Un buen central y avant. Dos, si puede ser. Un extremo estaría bien, sí; pero sobre todo el equipo necesita centrales. Centrales, por si no quedó claro.

Y sacar futbolistas. Cinco, seis, siete. Para poder renovar. Esperemos que se anuncie de forma inminente la continuidad de Pepelu y Alessio, quienes han asumido la responsabilidad de abanderar, a base de trabajo y actitud, la construcción de ese milagro que no debe serlo. Confiamos que se esté trabajando en ello de forma denodada. Estamos seguros. ¿Cómo no iba a ser así? También, por supuesto en resolver las situaciones de Cárdenas, Clerc, Bardhi (como dijimos hace meses) e incluso de Radoja. Por eso hacen falta salidas, las de aquellos que no cuentan, por unos motivos u otros; las de quienes liberarán masa salarial, y alguna otra para hacer caja. Un mercado sin muchos movimientos contribuiría de forma notable a tener que creer en milagros. Hacen falta dos centrales, quizá un extremo; y sacar futbolistas para renovar a otros y dar opciones a canteranos. Hace falta porque sí y también para consolidar una regeneración que devuelva la ilusión a todo el levantinismo. Sin milagros, con trabajo.

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