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análisis | la cantina

El Valencia Club de Atletismo cumple 100 años

31/05/2024 - 

VALÈNCIA. Supe de la existencia del Valencia de atletismo prácticamente de niño, por las crónicas esporádicas que aparecían en los periódicos que siempre había por casa. Luego me acompañó durante toda mi carrera como periodista. Al poco de llegar a ‘Las Provincias’, no recuerdo si fue en 1993 o 1994, mi jefe, Vicente Furió, me dijo que tenía que entrevistar a Rafa Blanquer porque Paco Roig quería deshacerse de las secciones deportivas del Valencia CF. Me comentó que pasaría a por mí por el periódico y que me llevaría a comer para que pudiéramos hablar tranquilamente.

A la mañana siguiente salí de mi casa en Maestro Gozalbo, cogí un autobús, fui hasta la redacción en Vara de Quart y media hora después llegó Rafa Blanquer. Iba en un deportivo, creo recordar que descapotable, desprendía clase -Rafa, no el deportivo-, me dijo que subiera y salió pisando el acelerador. Antes de llegar al primer semáforo, miré a mi izquierda y vi que entre Rafa y yo había un teléfono. ¡Un teléfono! Estamos en la primera mitad de los 90. No existían los móviles. Y ese hombre llevaba en su coche un teléfono.

Un rato después estábamos en el bar Goya, que estaba en Maestro Gozalbo, a veinte metros de mi casa. No dije nada. Era un tímido enfermizo. Rafa me condujo hasta una mesa y empezó a hablar. No necesitaba, ni quería, preguntas. Poco después llegó su cuñado, Pepe Asensi, que era periodista y había estado en el diario ‘Pueblo’ y no sé dónde más. Este, del que luego me hice amigo, fue más directo aún que Rafa. Sacó una hoja manuscrita de un bolsillo de la chaqueta, la puso entre la ensaladilla y la sepia, y me dijo que era el resumen de la opinión de Rafa, por si quería ahorrarme el trabajo.

Luego vinieron algunos años de contactos esporádicos, el éxito arrollador de Niurka Montalvo en el Mundial de Sevilla 99, el chivatazo de que había una niña prodigiosa llamada Concha Montaner que entrenaba con él y las estrellas que Blanquer iba reuniendo a su alrededor. En el invierno del año 2000 Rafa me volvió a llamar. Esta vez quería invitarme a viajar con el equipo a la Copa del Rey y de la Reina que iba a celebrarse en Oviedo. El equipo había ganado el año anterior tanto en hombres como en mujeres y vieron que era una buena oportunidad para promocionar al club que, en 1994, a pesar de aquella entrevista, salió expulsado del Valencia CF.

A ese viaje fuimos dos periodistas. Toni Prósper, que escribía en ‘Superdeporte’, y yo. Ahí nació una amistad que todavía se mantiene. Y desde entonces Rafa y Antonio Ferrer, que era quien llevaba la gestión del Valencia, me abrieron las puertas para viajar con el equipo a Copas, Ligas y Copas de Europa. Ferrer, un hombre que agasajaba a la prensa y fustigaba a los directivos, murió demasiado pronto. Un cáncer acabó con él en 2001. Era una persona especial. Lideró a los clubes de toda España frente a la federación nacional porque no entendía que los equipos mantuvieran a gran parte de los atletas y luego tuvieran tan poco peso. Exigió una Liga con tres o cuatro jornadas para que los atletas pudieran competir y representar a sus clubes. No lo paró ni José María Odriozola, entonces presidente de la RFEA, otro hombre de carácter.

Siempre había sido así. Hizo algo de atletismo, pero fue importante como directivo. Cuando llegó a este deporte comprobó que había mucha mediocridad. Ferrer, un hombre culto, lector de la revista ‘Destino’ y admirador de Josep Pla, trabajaba como camarero en el Bar Gorila, que estaba por el centro. Allí tenían café de estraperlo que traían desde Gandia y el bar era un referente en los años 50. Al ver las miserias del atletismo, Ferrer se puso a vender lotería para ayudar a los atletas y creó el Valencia Club de Atletismo, que coincidió un tiempo con la sección del Valencia CF. Con el dinero de la lotería, compraba las equipaciones y pagaba los viajes a las competiciones a los atletas más destacados. Con el tiempo, el Valencia CF acabó nombrándolo delegado y desapareció el otro club, que lo retomaron él y Blanquer en 1994, cuando Paco Roig los puso en la calle.

Blanquer era representante de Karhu y logró que la marca patrocinara al club los dos primeros años. Después ya llegaron las ayudas institucionales y el Valencia Terra i Mar que arrasó durante lustros. Cuando el presupuesto se redujo, Blanquer decidió eliminar el equipo masculino y seguir siendo el mejor con las mujeres. Una supremacía asimétrica.

El Valencia CA celebra este viernes los 100 años desde que se formó la sección de atletismo en el Valencia CF. El acto se celebrará en Mestalla, donde entrenaron durante años, en los bajos, sus atletas. Allí estarán algunas de sus leyendas: Rafa Blanquer, Antonio Campos, José Antonio Redolat, Marta Fernández de Castro, Niurka Montalvo, Glory Alozie, Ruth Beitia o Concha Montaner. Además de otras atletas que siguen en activo, como María Pérez, Fátima Diame, que salió de la escuela del Valencia Club de Atletismo, o Paula Blanquer, hija de Rafa Blanquer, a quien llegué a coger en brazos de bebé y que hoy se ha convertido en una de las mejores vallistas de España y en el vivo reflejo de su madre, Begoña Iglesias, otra exatleta del Valencia.

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