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opinión pd / OPINIÓN

Ese Nou Mestalla del que usted me habla

4/06/2020 - 

VALÈNCIA. Por los péndulos comunicativos con los que se mueve la realidad, hace apenas unas semanas lograba fantasear con que, quizá, el último partido con público de la historia de Mestalla sucedió sin que nadie deparara en ello, sin saber que estábamos asistiendo a una despedida histórica. ¿Y si el 29 de febrero, con ese 2-1 al Betis, se estaba abandonado por siempre Mestalla? Por suerte el péndulo ha vuelto a girar: ahora el debate es si con la fase 3 podría volver el público. No conviene sobreactuar al compás del fuego. 

Ante el regreso a Mestalla, ante una contracción inevitable del mercado (del inmobiliario, de casi cualquier mercado), el club renueva una urgencia: decirse una verdad incómoda. Descubrir ese velo de eufemismos que cubre un empantanamiento eterno. ¿Qué demonios hacer con un nuevo estadio que ya no tiene nada de nuevo y apenas de estadio? Mientras los cimientos se abrasaron, el nuevo marco de realidad hace incompatible (más todavía) una mudanza de ese calibre. De tanto esperar las vacas gordas, adelgazaron de forma extrema. 

Despejadas las pulsiones cooperativas y el humo, el plan del Valencia solo atiende a una especie de colonialismo respecto a Lim. Instalados en sus puestos los gobernadores desde la metrópolis para vigilar la propiedad del amo, la dependencia del futuro nuevo estadio extrema a su vez la dependencia con Peter Lim. ¿Qué posibilidades hay de que no sea otro que él a quien haya que abonarle un rescate definitivo para cambiar de campo?

Las fuertes sacudidas sobre la economía dejan las últimas intenciones en simples intentos voluntariosos. Un temor por delante: ¿cuánto tiempo más vamos a agotar en lugar de reconstruir los planes del Valencia? Vamos camino de 20 años deseando una bicoca, la promesa de un cambio de dimensión. ¡Camino de un 20% de la vida activa del club! Qué coste ha supuesto, qué coste. No solo económico, sino del que tiene que ver con una estrategia errada que tomaba en cuenta una sociedad deportiva con un equipamiento inminente donde nada de eso era real. Un club reflejado en alguien ajeno. 

Hemos practicado con insistencia la chanza del Antic Nou Mestalla y el Nou Antic Mestalla. Pero algún día habrá que decidir. A poder ser con una cumbre del Valencia consigo mismo. Aunque lo más probable es que, como ya fue, la decisión no tenga demasiado que ver con los intereses del Valencia. 

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