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opinión

Gonçalo

14/12/2019 - 

VALÈNCIA. La visita del Real Madrid a Mestalla siempre viene envuelta en un halo de rivalidad y tensión que la convierte en un choque de marca mayor. No deja de ser un ‘clásico’ de nuestro fútbol patrio y, aunque los tres puntos en litigio valgan lo mismo que los disputados contra Granada o Mallorca, tiene una pátina de confrontación ancestral que alimenta el compromiso de quienes acudan a Mestalla, de Peter Lim que seguro que se deja la garganta animando a su equipo -si es que se anima a comparecer en Mestalla- y de quienes se visten de corto para intentar la hazaña de doblegar al multimillonario gigante pero el de mañana está claramente condicionado por la ingente cantidad de ausencias en un equipo que viene arrastrando un sobre esfuerzo inhumano que, además, ha sido solventado con éxito deportivo. 

No creo que ello aminore, en absoluto, el ánimo del equipo que ha demostrado sobradamente su compromiso con el valencianismo pero entendería perfectamente que las fuerzas no lleguen para todo sabiendo, sin ningún lugar a dudas, que se dejaran la piel en el intento. Son muchos los que no están y mucha, también, la carga de minutos para los que sí podrán comparecer en Mestalla con lo que..., obviamente sin tirar la toalla a priori, entiendo que sería justo asumir los límites de la plantilla pese a que se ha empeñado en demostrar que no los tiene y, ojalá, pueda seguir haciéndolo. Con la enfermería más concurrida que el propio vestuario quisiera hacer referencia expresa a uno de los ausentes en particular por la importancia que debería tener para el equipo y, lamentablemente, ha dejado de tener y esperando que sea una situación puramente transitoria. 

Gonçalo Guedes está llamado a ser un de los jugadores franquicia del Valencia CF y no lo está siendo. Lo fue a su llegada y el aficionado dejó pasar la temprana caída de su rendimiento por generosidad y también por la esperanza de volverlo a ver brillar. El Club hizo un esfuerzo muy importante para que la cesión se convirtiese en propiedad y, quien más y quien menos, esperaba volver a ver al Guedes que había impresionado al fútbol español con su capacidad de desborde pero... las cosas no están saliendo como se esperaba y ya no es una cesión que se pueda finiquitar sino un dolor de cabeza importante ante un futbolista cuyo fichaje compromete claramente las arcas del Club sin obtener ni un mínimo porcentaje del rendimiento esperado. Llegados a este punto convendría que la entidad afrontase el problema poniendo todos los medios posibles para, primero, obtener la recuperación médica total del futbolista y, después, recuperarlo para el equipo. Porque Guedes es un patrimonio importante del Club, es un extraordinario futbolista y debe ser parte del crecimiento deportivo del Valencia y actualmente, lesionado y antes de su lesión, anda muy lejos de serlo. Pero también él debe darlo todo para que esto sea así: si el fútbol de élite exige del futbolista un plus de vida ordenada y ciertos sacrificios, con mayor razón si está en fase de recuperación de una lesión que lleva camino de eternizarse y, aunque él no sea culpable en absoluto de las ‘chapuzas’ que hayan podido cometerse en el plano médico sí debe recordarle alguien en el Valencia que, estando como está, no puede haber otra cosa en su cabeza que no sea su pronta recuperación para, lo antes posible, salir al ruedo y tirar del carro como están haciendo sus compañeros. 

Y, si de paso, muestra cierta complicidad con ellos ante el indubitable esfuerzo que están protagonizando... mejor: no se trata de hacer un juicio acerca de su actividad en las redes sociales pero es inevitable echarles un ‘vistazo’ cuando estas se han convertido en el principal y, casi, único altavoz a través del cual los aficionados saben del sentir de los futbolistas y... últimamente lo único que encuentran al asomarse a las redes del portugués son mensajes de aliento a su Selección y una selecta guía culinaria no exenta de un gusto encomiable. De las sobremesas y distracciones posteriores no seré yo quien diga una palabra porque entiendo perfectamente que un chico de su edad y condición no puede vivir encerrado en casa pero como dijo un Presidente del Club: “Valencia es muy pequeña”. Mucho me temo que al final acabará siendo el vestuario, a falta del principio de autoridad pavoroso que se respira en el Club (el autoritarismo es otra cosa), quien tendrá que echarle una mano para que vuelva a sentirse importante... todo lo importante que debe ser un futbolista de su calidad pero hay algo que debería hacerle pensar: lo normal sería que mañana, ante el Real Madrid, el valencianismo echase mucho de menos a Gonçalo Guedes y, lamentablemente, cada vez son menos quienes se acuerdan de él y él debe ser el primer interesado por revertir esa situación.


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