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'Las chicas de oro': Mujeres al borde de un ataque de risa

Los ejecutivos de la cadena NBC no creían en aquel proyecto pero resultó ser un bombazo. A España llegó en 1986 y también dejó huella. Desde entonces, no ha habido quien le tosa a ‘Las chicas de oro’

17/02/2021 - 

VALÈNCIA. Dicen que la experiencia es un grado y si alguien lo duda, necesita urgentemente ver Las chicas de oro. Más de treinta y cinco años después de su estreno, las cuatro mujeres que protagonizaban esta sitcom se mantienen como referente cultural incluso en una época en la que la juventud se ha convertido en un valor todopoderoso. Puede que en su momento no resultase tan evidente, pero Blanche Deveraux, Dorothy Zbornak, Rose Nylund y la anciana Sophia Petrillo rompieron muchos esquemas en una serie bendecida por un humor audaz y por unas interpretaciones memorables que valieron a sus actrices varios Emmys.

Las chicas de oro hablaba sobre la amistad y ahora también diríamos que era una escuela de sororidad donde tres mujeres maduras y una anciana resolvían conflictos alrededor de la menopausia, el divorcio, los hijos, la homosexualidad, la sexualidad femenina e incluso el sida. En un capítulo, la cándida Rose (encarnada por Betty White, la única de estas cuatro actrices que sigue con nosotros) le contaba a Blanche (Rue McClanahan) sus temores con respecto a haber contraído el sida a causa de una intervención quirúrgica. «No sería justo —se quejaba— esto se supone que no le ocurre a personas como yo». A lo que Blanche, en una época en la que la enfermedad hacía estragos y estaba considerada una lacra social, le contestaba: «Esta no es una enfermedad que padezca la gente mala, no es un castigo que envíe Dios a los pecadores».

La productora y guionista Susan Harris ya había mostrado tener muy buen ojo para las sitcoms cuando, en 1981, puso en marcha la emblemática Enredo. Su siguiente proyecto llegó a la pequeña pantalla en 1985 bajo el título de The Golden Girls (Las chicas de oro). Su episodio piloto nos explicaba cómo una viuda (Blanche), decidía buscar otras mujeres para compartir su hogar en Miami. A través de un anuncio en el supermercado conoce a Rose, otra viuda (esta de raíces escandinavas y algo ingenua) y a la divorciada Dorothy Zbornak (Beatrice Arthur). En un principio, el argumento de la serie iba a estar centrado en ellas tres. Pero entonces apareció Sophia Petrillo (Estelle Getty), madre de Dorothy, que debe irse a vivir con ellas tras incendiarse la residencia de ancianos donde reside. 

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Con una rapidez verbal inigualable y un humor cáustico, Sophia se convirtió en la reina de la serie y pasó de ser un personaje invitado a convertirse en una de las cuatro protagonistas. Eso explica que estuviera ausente en las primeras imágenes promocionales de la serie. Su fichaje resultó ser bastante problemático debido a un miedo escénico que a veces la dejaba paralizada en pleno rodaje. Los productores tuvieron que recurrir a un hipnotizador para atajar dicho problema. Así y todo, era capaz de bordar sentencias tan grandiosas como esta que le espetaba a su hija: «Dorothy, los celos son algo espantoso, tanto como tú cuando te pones cualquier vestido que te deje la espalda al aire».

* Lea el artículo íntegramente en el número de febrero de la revista Plaza

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