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opinión pd / OPINIÓN

Los Juegos Olímpicos de Valencia

28/07/2021 - 

VALÈNCIA. ¿Estáis viendo los Juegos Olímpicos? Yo también. Los de verdad digo, los de Tokio, no los que se celebran en Valencia cada verano cada vez que el equipo acaba la temporada y el club tiene que ponerse a rehacer el equipo, el proyecto o como se diga.

Os voy a ser muy sincero: A mí me pasa con este Valencia CF gestionado por Meriton lo mismo que nos ha ocurrido a todos en la ceremonia de apertura de los JJ.OO de Tokio. Que según iba avanzando la historia me iba decepcionando mucho más. Lenta, sin ideas y sin gastarse ni uno -bueno, lo de los drones estuvo bien, la verdad-. Y solo me fijaba en los países raros, sus representantes y los memes que acababan saliendo de ella.

Y no me moló principalmente por una sencilla razón: No es lo que nos habían prometido hace años. No porque no hubiera público, que es entendible hasta cierto punto, sino porque hace cuatro (perdón, cinco años) nos prometieron unos juegos más espectaculares, con aroma de anime y manga, además de con una perspectiva totalmente diferente. Tanto es así, que en el video de presentación durante la clausura de Rio 2016 te meten a Pacman, a Oliver Atom, a Super Mario y a Doraemon e incluso en la ceremonia se sacan la chorra con el espectáculo de luces e imágenes; y en el 2021 no solo no aparece ninguno de ellos por Tokyo sino que lo más destacable fue ver a Alejandro Sanz  representando a Europa –momento cringe-, algún tema gamer colado de fondo, un par de obras de teatro modernistas además de dos mimos a tiempo completo y un compendio de primerísimos planos del emperador Naruhito.  

Esto es lo que pasó con Meriton hace ya más de siete años cuando llegaron a Valencia. Que prometieron muchísimas cosas en su presentación (nuevo estadio, títulos, nada de penurias económicas, buenos jugadores…) y luego apenas cumplieron un par de cosas. Vimos buenas intenciones y propósitos, buenos gestos y alguna que otra buena gestión… pero se quedó ahí. Y lo peor es que también está pasando en este mercado de fichajes, donde hemos empezado con opciones como Arambarri y Lerma para acabar intentando firmar a Eteki –con todos mis respetos- para la medular. Siempre un querer y no poder –o un poder y no querer, ya no sé con esta gente-.

Y no, este año no me vale solo la excusa del COVID ni en uno ni en otro caso. Los organizadores de la ceremonia –que por cierto se cargaron a su director Kentaro Kobayashi  días antes por una broma de mal gusto sobre el Holocausto- tuvieron un año para hacer algo mucho más espectacular y ahora aludían al COVID, las restricciones, el cambio de modelo en los actos y al silencio como eje de una inauguración que nos sorprendió a todos por su austeridad y poca innovación –salvo los drones, insisto, que ya los tendrían alquilados-.

Con el Valencia CF es lo mismo. El año pasado ya nos colaron la broma de mal gusto de soltar futbolistas para tener viabilidad económica y así afrontar esta temporada con más garantías. En épocas de crisis hay dos opciones: Invertir o recortar. El Valencia CF decidió ajustarse el cinturón hasta quedarse casi sin poder respirar. En época COVID, no hacer ningún fichaje dejando escapar a algunos de tus mejores jugadores supuso un descalabro deportivo que, junto con el problema del entrenador, aún estamos pagando a día de hoy.

¿Y este año? ¿Más de lo mismo? No lo entiendo ni lo acepto. Fichas a Alderete, crees que van a ir a más pero se empieza a percibir un cierto pesimismo y paso hacia atrás en lo deportivo. No sé si la solución pasa por una mejor dirección deportiva –que fiche mejor, más barato y más rápido-, una venta inminente de un jugador, una ampliación de capital o un préstamo –como ha hecho el Atlético de Madrid o el FC Barcelona- o directamente que se vayan –cosa que no va a ocurrir a corto plazo-. Lo cierto, es que necesitamos más. No podemos estar otro año en la mediocridad. No podemos hacer otra ceremonia sin nuestro Doraemon, Super Mario o Pacman de turno.

¿Cuál es la movida? Que aunque la de Tokio fuera una ceremonia fea, lenta y sin ningún Pokemon, todos chillamos de emoción cuando vimos salir a nuestra Españita. Cuando desfilaron nuestros deportistas encabezados por los abanderados Saúl Craviotto y Mireia Belmonte portando nuestra bandera y luciendo los colores de nuestro país nos sentimos orgullosos de todos ellos y, desde nuestros hogares, les insuflamos todo el ánimo, optimismo y pasión posible. Y vemos los Juegos Olímpicos y vibramos con cada medalla o disciplina en la que competimos.

Justo lo mismo que pasa con nuestro Valencia CF, que por mucho que le tengamos rabia a lo que hace Meriton, los pocos fichajes y las feas o raras maniobras que hagan; cuando sale nuestro equipo vestido de blanquinegro desfilando por el túnel de Mestalla con el escudo en el pecho, no podemos evitar emocionarnos, sentir y gritar como el que más. Y nos sacamos el pase, y estamos siempre que se nos necesita. Porque los deportistas de la armada española, al igual que los jugadores que representan al Valencia CF, son los nuestros y los defendemos a muerte.

De quién se saca el pase, medallitas y pódium ya si eso hablamos cuando acabe el verano.

¡Que tengáis buenas vacaciones!

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