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opinión 

Mea culpa

6/04/2019 - 

VALÈNCIA. Aunque clubes y profesionales intenten afanarse en la implementación de una correcta metodología con la que optimizar el rendimiento de sus plantillas, el fútbol es tan maravillosamente esquizofrénico, que en cuestión de semanas es capaz de convertir el carbón en oro y… el oro en carbón. Futbolistas que en un equipo se arrastran literalmente sobre el terreno de juego subliman el fútbol al cambiar su camiseta como por arte de magia e incluso militando en el mismo equipo transitan por fases bien distintas que, en ocasiones, le hace parecer futbolistas distintos y entrenadores que no son capaces de dar con la tecla adecuada en un momento determinado encuentran, de repente, su momento de inspiración para convertirse en el valor añadido que necesita su plantilla para dar el máximo rendimiento. Quizá por eso el Deporte Rey es indestructible y nadie está en posesión de la ‘verdad futbolera’ por mucho que lo pretenda.

El Valencia fue un alma en pena en la primera mitad de la temporada. Deambuló peligrosamente por el subsuelo de la clasificación y cayó eliminado de la Champions hasta que se giró afortunadamente la tortilla y hoy nos vemos inmersos en una situación venturosamente inimaginable hace tres meses. Y… más allá del ventajismo habitual de quienes invocan al: ¿Dónde se meten ahora los que criticaban a Marcelino, a Parejo o a Rodrigo…? Hay una cuestión que tiene que ver con el sentido común y es perfectamente compatible la crítica a lo que no se hizo bien hace unos meses con el elogio ante la evidente mejoría a la que estamos asistiendo. Yo levanto la mano. Yo critiqué algunas decisiones de Marcelino y, llegado un momento, creí que no iba a ser capaz de revertir la situación del equipo porque lo que contaba tras los partidos difería mucho de lo que yo había visto. Estaba equivocado y me alegro de haberlo estado. El tiempo no me ha terminado dando la razón y eso es algo que me llena de felicidad porque me satisface mucho más ver al Valencia cerca de alcanzar la clasificación para la Champions y jugar una o dos finales que… salirme con la mía.

Entendí que era criticable la persistencia en dar minutos a futbolistas que no lo merecían -como Bathsuayi- generando ciertos agravios que incidían evidentemente en el clima de un vestuario que él mismo había protegido y mimado en la temporada precedente. Entendí que se aferraba a un discurso que no se correspondía con lo que veíamos en el terreno de juego y que instalado en un diagnóstico errático difícilmente revertiría el rumbo. Afortunadamente sí lo ha conseguido y soy el primero en celebrarlo aunque sigo creyendo que aquel diagnóstico no se correspondía con la realidad y que han sido sus acertadas decisiones -empezando por la salida de Bathsuayi que no era un buen ‘ambientador’ de vestuarios- y, fundamentalmente, el gigantesco crecimiento exponencial de jugadores como Parejo o Kondogbia los que, sumados al extraordinario trabajo defensivo del equipo en el que el propio Marcelino tiene muchísimo que ver, los que han obrado el milagro que está cerca de producirse. Porque , tras lo acontecido en la primera vuelta del campeonato, que el Valencia esté a un solo punto de la cuarta plaza que esta misma tarda puede ser recortado , clasificado para la Final de Copa y con todas las aspiraciones intactas en la Europa League, sólo se me ocurre calificarlo como milagroso.

Marcelino es un muy buen entrenador, siempre lo he pensado y fui el primero en abogar por su renovación, que lleva camino de convertirse en un entrenador extraordinario si es capaz de aprender de algunas situaciones como las vividas esta temporada y si hace acopio del puntito de autocrítica indispensable que fomenta el crecimiento desde la asunción de posibles errores cometidos. Como es un hombre inteligente y extraordinariamente trabajador , no me cabe duda que será capaz de dar ese pasito adelante y ser , no un magnífico entrenador que ya lo es , sino... el mejoró o, cuanto menos, uno de los dos mejores de la Liga Española. Yo se lo deseo de corazón porque es el entrenador del Valencia CF.

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