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plaza redonda / OPINIÓN

Mi vecino me suelta que se quiere hacer del Madrid

21/02/2020 - 

VALÈNCIA. La tristeza me invade. El pasado miércoles por la noche, bien tardecito, y una vez terminado mi trabajo sobre la desfachatez que hizo el Valencia ante el Atalanta en la Champions, me pasó lo más imprevisible y triste que le puede pasar a cualquier periodista que siga al Valencia y que en su memoria guarde partidos épicos y anécdotas de lo más variopintas. Estaba cabreado e incrédulo tras ver y escribir sobre la vergüenza que protagonizó el Valencia en San Siro y no paraba de darle vueltas a la cabeza, cabreado como una mona y dándoles vueltas a la cabeza para encontrarle algún sentido a esa noche intolerable que protagonizó el Valencia en San Siro.

UNA DE BASURA
Cabreado como estaba y ya con todo acabado pasé por la cocina y me di cuenta que no había bajado en todo el día la basura y pensé que lo mejor que podía hacer en es momento sería darme una vuelta rumbo al contenedor y así rebajar mi cabreo de forma automática y algo formidable. Pero sucedió lo impensable y para mi fue como si me dieran un bofetón inmenso pasadas las doce de la noche y eso sucedió en mi ascensor a una hora algo sorprendente y con un punto de desquicie que a buen seguro ustedes me van a entender en cuanto se lo cuente.

IBA CABREADETE

Y sí, salí de casa con un par de bolsas de basura y llamé al ascensor dándoles vueltas a la cabeza y pensando en el ridículo que había protagonizado el Valencia en la Champions donde no encontraba ni la más mínima justificación para entender tanto desastre y tamaño desbarajuste del equipo de mis amores. En esa estaba, esperando al ascensor, y dándole vueltas a la cabeza, cuando llegó el aparato a mi piso y dentro de ese ascensor y a esa hora tardía me encontré de morros con un vecino con el que suelo compartir pasión por el fútbol y al que me une esa extraña y potente fijación que nos arrastra a todos los valencianistas. Y sí, yo iba cabreado como una mona y me esperaba cualquier cosa menos a un vecino pesado  esas horas de la noche.

VA Y ME SUELTA
Con mis paquetones de basurilla en la mano y con car de estar cabreado saludo a mi vecino, le digo buenas noches, y él se me queda mirando con cara de alucinado y dispuesto a decirme así sin venir a cuento lo primero que se le pasaba por la cabeza y de forma directa y rotunda. Tras decirme buenas noches con cara de pocos a amigos va y me suelta a quemarropa: "Escucha Vicent, he visto el partido del Valencia, he valorado en lo que se está convirtiendo el Valencia y sabes lo que te digo... pues te digo que yo quiero ser feliz y dejar de ser de un equipo que hace el ridículo en Europa tal y como ha sucedido esta noche en casa del Atalanta. Te digo más, Vicente, y no te sorprendas, he pensado cambiarme de equipo y hacerme del Real Madrid a partir de ahora. Estoy harto de padecer y sufrir con este Valencia tal y como está sucediendo. Me gusta el fútbol,me gusta disfrutar el fútbol, pero yo a este equipo que he seguido toda mi vida empiezo a no soportarlo y lo que quiero es tranquilidad y buenos rollos futboleros".

ME QUEDO SOLO

Llegamos al portal, nos despedimos, y yo me voy con mis bolsas de basura de cara al contenedor y dándole vueltas a la cabeza. Y pienso. Si un tipo es capaz de pensar semejante burrada y de hacerse del Real Madrid tras sufrir un espantoso partido de Champions del Valencia es que estamos peor de lo que yo pensaba. Me quedo mirando a mis bolsas de basura y francamente si estaba dolido por la patética imagen ofrecida por el Valencia frente al Atalanta debo confesarles que las palabras de mi vecino me dejaron hundido del todo, sin encontrar un argumento razonable y camino de la basura con la moral por los suelos, harto de tanto hacer el ridículo un partido tras otro.

VUELVO A CASA
Descargo todas mis bolsas cutres y vuelvo a casa dándole vueltas a la cabeza. Estoy triste, dolido y alucinado con ese vecino que me acaba de pegar un triste repaso en el ascensor y me ha dejado dándole vueltas a la cabeza todavía más hundido y con un punto miserable terrible. Y oigan, yo soy del Valencia desde mi más tierna infancia y pienso seguir siéndolo el resto de mi vida. Ahora bien, me preocupa de verdad que exista personal tan aburrido con el fútbol de este equipo que esté hasta las narices y se quiera cambiar de equipo. Llego a casa, bebo un traguito de agua y me meto en la cama esperando coger el sueño y aparcando mi tristeza de buenas a primeras. Pero no puedo, No me duermo. Pienso en el Valencia, pienso en mi vecino y me entra una tristeza tremenda, de esas que te acompañan por la noche un montón de tiempo así sin venir a cuento.

MI CONCLUSIÓN
Miren, ya despierto por la mañana y todavía amargadete por el partido ante el Atalanta, me miro en el espejo, me olvido de mi vecino, y me reafirmo en el amo a unos colores que he llevado todo mi vida. Soy del Valencia, estoy muy fastidiado, no entiendo bien lo que pasa... pro lo que sí tengo claro es que voy a seguir siendo del Valencia toda mi vida. Ni un partido como el del Atalanta ni un vecino como el del ascensor me van a hacer cambiar de opinión. Ahora bien, eso sí,debo reconocer que el palo ha sido muy gordo, tremendo.

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