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opinión

Neto Muralla

4/04/2019 - 

VALÈNCIA. Neto, que en realidad es Norberto, es un cúmulo de silencios. La austeridad del meta inesperado. De tanto persistir el club con los porteros brasileños, ha ido a dar con uno que ni para penaltis a borbotones ni es infalible en el mano a mano ni acomete acciones espectaculares. Tampoco hoy jueves, tras un miércoles de gloria, Neto será el protagonista. 

Lo de Neto es otra cosa. Es la contención. Bordeando la máxima de Di Stéfano sobre los porteros, hay un aspecto, más sensitivo que funcional, en el que Murara está demostrando ser un maestro: la lectura de los hechos. Se camufla, sin escaparse, ante cada evolución de los partidos. Aparece justo cuando el equipo requiere una intervención prodigiosa. Sobre todo, como el cerebro entre bambalinas, mueve los hilos del sistema defensivo con la rectitud de un mando calculador. 

Hace unas semanas, al calor de un Centenario de marzo pleno, se cascó un mensaje a modo de declaración de pertenencia: “orgullós per ser part de la història d’aquest club que vull molt, enhorabona pels 100 anys Valencia”. Él, antítesis del populismo escénico, reafirmó con palabras la conveniencia de esta simbiosis. El Valencia ha encontrado un portero que colma sus aspiraciones. Tras años de probaturas, el hombre era él. 

El portero. En el libro del Centenario recibí el encargo endiablado de trazar relación común entre los grandes porteros que tuvo el Valencia. No hay, entre el popurrí, ligazón por origen y trayectoria, pero sí un mismo modo, una misma actitud. El portero alfa, el líder que bajo los palos transmite serenidad al resto de sistema defensivo. La larga saga de metas poderosos en el área. Más contenidos que palomiteros. Neto pertenece a ese género. 

Tiene que ver con las constantes defensivas del VCF, extendidas de una época a otra. La necesidad de priorizar la vigilancia sobre el atrevimiento.

Marcelino entendió justo antes de llegar los genes del club. Neto aplica la interpretación. Un fichaje sin demasiada tinta que se ha convertido ya en una de las mejores contrataciones recientes. A la sombra de Buffon se resguardaba, sin hacer ruido, una de las mejores oportunidades de mercado. Enhorabuena a los premiados. 

Está su ratio de goles, su tasa de paradas en relación a los disparos. Especialmente, están las sensaciones. Su influencia se adivina decisiva para el buen hacer defensivo de un Valencia correoso que incluso cuando no ganaba (durante media temporada) no hacía aguas. Ayer, al cerrarse el partido, Neto como cada noche palpó el larguero al despedirse de Mestalla. 

Desde Cañizares, por fin un portero indiscutible para un Valencia lleno de nuevas creencias.

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