Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

GRUPO PLAZA

opinión pd / OPINIÓN

Nostalgia de Champions

20/09/2020 - 

VALÈNCIA. La fase previa de la Liga de Campeones lleva semanas en marcha. Se han disputado varias fases. Equipos históricos como el Benfica, Estrella Roja o Rapid de Viena, ya se han quedado en el camino. Mientras repaso los partidos, no puedo evitar acordarme del debut del Valencia en esa majestuosa competición. Fue ante el Hapoel de Haifa. En la previa. Un caluroso agosto del 99. El estadio se llamaba Kiriat Eliezer. Yo estaba allí. Partido cómodo para el once de Héctor Cúper pese a la presión de la incendiaria hinchada local. Marcaron el Piojo López y Farinós. El Valencia jugó de un gris a rayas horrible, su tercera equipación. Menos mal que alguien del club tuvo la brillante idea de sustituirla por ese naranja con el que Europa nos identificó. 

El equipo del maltratado Cúper volvió a ganar al Hapoel en la vuelta de Mestalla (2-0). Doblete de Juan Sánchez y clasificación por la vía rápida para el torneo. El Valencia jugaba la Champions por primera vez desde su existencia. Años ha, había disputado la extinta Copa de Europa, la temporada 71-72 (la segunda consecutiva del mítico Ajax de Johan Cruyff) , quedando eliminado ante el Ùjpest Dozsa húngaro. El Valencia del curso futbolístico 99-00 fue el primer equipo de la historia que alcanzaría una final de la Champions siendo debutante. Lástima que ese año y el siguiente se escapara un título de sobra merecido, por la trayectoria del equipo durante la competición. 

Aquellos eran otros tiempos. Sin duda, aquel verano del año 99 estábamos asistiendo sin darnos cuenta al embrión del mejor Valencia de la historia. Ninguno de los que estuvimos en Haifa podíamos imaginarnos las alegrías, y el sinsabor final, que nos iba a de-parar una competición única como la Champions. Recuerdo que, al regreso de Israel, ya nos veíamos clasificados, pero cruzábamos los dedos para que el bombo europeo fuera generoso. Sin embargo, caimos en el grupo de la muerte junto al Bayern, Rangers y PSV. Aún así, el Valencia fue capaz de liderarlo con solvencia y sacar tres puntos de ventaja a los alemanes. Luego, otro grupo intenso con el Manchester United, Girondins y Fiorentina. Quedamos segundos. Pero adelante. Después, llegó la clasificación para cuartos de final contra el Lazio, semifinales contra el Barça, y esa final de infausto recuerdo en Saint-Denis ante el Madrid. Casi nada.

¡Cuánto han cambiado las cosas desde entonces!. Y que poco se valoró aquella gesta. Pensar hoy en volver a estar a ese nivel, o incluso regresar a la Liga de Campeones, suena a quimera. Incluso, tal y como está el club por obra y gracia de Peter Lim, lo mejor que le ha podido pasar al Valencia es no tener que jugar en Europa en esta pandémica temporada. Aunque a mí me habría encantado volver a disfrutar de un torneo incomparable como la Champions, disputar la competición en las actuales condiciones nos habría penalizado. La afirmación es impopular. Lo sé. Pero es lo que pienso. Desarmado el proyecto ganador de la pasada campaña, Europa habría sido un castigo durísimo para el equipo. 

A día de hoy, y sin fichajes que llevarse al zurrón, el Valencia no tiene capacidad para jugar en Europa. Ha perdido su columna vertebral (Garay, Coquelin, Parejo y Rodrigo), y no han llegado los refuerzos que demandaba el entrenador. Con la actual plantilla, no se habría podido aguantar el desafío continental. No hay un vestuario con garantías para disputar una competición tan exigente y de tal magnitud. El desgaste habría sido tremendo. Que se lo pregunten al Celta de 2004 que se midió al Milan, Ajax o Arsenal, y acabó bajando a Segunda división. O, sin ir más lejos, ahí está un Espanyol invicto en Europa que acabó descendiendo. 

Lo del Valencia es una verdadera lástima. Pero, por desgracia, es así. Bajo estos parámetros, sus aspiraciones esta temporada deben pasar por una fase entre el aprendizaje y la consolidación de este juvenil equipo. Javi Gracia se llevó hasta doce futbolistas de la Academia a Vigo. La cifra más alta de canteranos que se recuerda en mucho tiempo. Por eso, este año debe servir para que los Kang In, Yunus, Esquerdo y compañía, futbolistas con calidad y proyección, puedan adquirir la experiencia necesaria para poder liderar en un futuro, esperemos que no muy lejano, un Valencia que pueda volver a hacer un papel más que digno y de relevancia en Europa.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email