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Nuno está mutando en D'Alessandro

Nuno está mutando en D'Alessandro. Esperemos que sepa modificar su hoja de ruta por el bien de todos...

9/10/2015 - 

VALENCIA. Parón de la liga. Tedio. Zozobra en algunos casos. Análisis conforme el lugar en la tabla para aferrarse al buen inicio o esperanza de las remontadas sucedidas en otras temporadas. Fichajes para enero. Rueda de opiniones de entrenadores-comentaristas o exjugadores analizando la situación. Alguna interioridad del vestuario, sacada a la luz con el pomposo nombre de 'Confidencial'.

Casi siempre ocurre lo mismo. La hoja de ruta se repite automáticamente. Manías que no curan los médicos, que decía mi abuela. Han (hemos) de ocupar los minutos de radio y las hojas de los periódicos con información para que usted, futbolero de pura cepa no note la ausencia de los noventa minutos de partido que esta semana no vamos a tener, no sea cosa que se aburra y le de por hacer otras cosas.

Y es difícil no caer en la tentación de echar la vista atrás, de cuestionarse cada decisión del equipo técnico y, claro que sí, de reclamar algún tipo de explicaciones a los componentes de la plantilla. Planea ya la sombra de la duda en la mayoría de jugadores, sobre todo los renovados recientemente, sobre su compromiso en el campo, la piedra filosofal que era Javi Fuego ha pasado a ser un pedrusco sin apenas valor y de los goles de Negredo, Alcácer y Rodrigo se podrían cubrir varias tardes del 'Sálvame'.

Pero lo que resulta más curioso de todo es que con el entrenador parece que hayamos vuelto a las épocas del aprendizaje. Un entrenador con aroma a Emery. O a Pellegrino, si quieren, por no darle siempre al mismo muñeco. Me explico: la gestión del vestuario de un equipo de élite en una liga top requiere de unos hábitos o de una seguridad de conocimientos que no deben dejar ningún atisbo a la duda. El entrenador es el líder de la manada, -sí, he visto National Geographic para documentarme ¿qué pasa?- pero la manada es tan cabrona que a la mínima debilidad mostrada, ya comienzan a buscarle las cosquillas al entrenador hasta fagocitarlo. Y ese discurso de los jugadores de puertas para afuera sobre estar a muerte con el entrenador, de tan repetitivo en momentos de crisis, suena a sentencia eufemística.

Por mucho que el discurso de Nuno suene apasionante en el verbo, por muchas conferencias a las que sea invitado por parte de la Federación Española o por muchos globos sonda que se lancen desde la prensa acerca de las bondades del trabajo en Paterna, (hablando en portadas de la intensidad, de la presión, de robar más arriba y del juego directo, justo lo que no se está haciendo en estos momentos) la realidad es que no concretar las palabras con hechos lo convierten en un entrenador de TDT, de programa casposo. Lo convierten en un Jorge D'Alessandro cualquiera, que vive del fútbol como entrenador sin más éxitos que una buena agenda repleta de contactos que le permiten ensalzar con vehemencia y catalogando como fantásticas acciones normales de los partidos de los grandes. Perdón, del grande. Del grande de blanco.

Nuno está mutando en D'Alessandro. Esperemos que sepa modificar su hoja de ruta por el bien de todos. Y, por favor, que Abdennour no se convierta en lo que es ahora Vin Diesel, porque si no, bajamos la persiana hasta Navidad, mínimo.

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