/ OPINIÓN

Optimizar los recursos

5/11/2021 - 

VALÈNCIA. La escasez de puntos logrados en las últimas jornadas, a pesar de que las sensaciones no eran malas, nos llevaba a pensar que un cambio de piezas o una disposición diferente en el terreno de juego eran decisiones necesarias para revertir la dinámica negativa que el equipo iba arrastrando. 

Cambio de sistema de juego

Bordalás dió con la tecla ante el Villarreal. No se mostró encorsetado en su sistema de siempre y realizó un cambio de sistema que fué perfectamente asimilado por sus jugadores. El Valencia enfundado en un 1-4-3-3 se mostró como un equipo solidario, sólido, hermético, sin fisuras, esperando su oportunidad como un felino vigila a sus presas para lanzarse a por ellas en el momento adecuado. Cerró perfectamente los espacios interiores, los extremos siguieron a los laterales y no hubo fisuras ni despistes graves ante un Villarreal que mueve con soltura y precisión el balón. 

Un par de arrancadas de Danjuma y los remates a balón parado de Capoue y de Aurier fueron los únicos resquicios a los que pudo aspirar el Villarreal. El Valencia por su parte supo aprovechar la estrategia. Un saque de banda al filo del descanso propició que un gran Guillamón controlará el balón, regateara con una conducción a sus adversarios y definiera como un Villa o un Messi cualquiera. Golazo para el recuerdo y una muesca más en el crecimiento de Guillamón. Otro saque de banda supuso el segundo al transformar Carlos Soler un penalty que Foulquier propició al adelantarse al despeje de Alberto Moreno. Un defensa amarillo salvó sobre la línea un disparo de Guedes tras sortear al portero. Fueron pocas ocasiones pero el Valencia fue efectivo en ataque y en defensa fue un coloso.

El baile

La victoria fue merecida porque el Valencia supo optimizar mejor que el Villarreal sus recursos. Aunque Emery comentó tras el partido que no hay baile cuando el adversario no quiere bailar, cada equipo bailó al son de una partitura clara por parte de su respectivo entrenador. La batuta de Bordalás fue mejor que la de Emery en este partido. El Villarreal bailó la danza de la posesión y el Valencia la danza de los puntos. Ahora viene la disyuntiva de si el sistema que utilizó el Valencia va a tener continuidad o será una excepción. Podríamos pensar que quizás para enfrentarse a otro tipo de rivales podrían haber variantes. El rival del domingo conduce a pensar que quizás el sistema pueda tener continuidad. La respuesta sólo la tiene Bordalás. ¿Seguiremos viendo a ese Valencia aguerrido y copero o el míster nos sorprenderá con otra sorpresa táctica? El domingo saldremos de dudas. Los puntos han tranquilizado mucho el ambiente y la sonrisa volvió a Mestalla. El domingo tenemos otra batalla. Esperemos que con baile o sin baile los puntos se queden en el casillero del Valencia.

Rival colchonero

El Atlético de Madrid es un rival más rocoso en defensa que el Villarreal. No permite tantos contraataques. En su flanco izquierdo defensivo se puede encontrar su talón de Aquiles. Es sólido y fuerte en la estrategia. No le importa tanto la posesión del balón y se encuentra cómodo sin él. Sus contras son letales y rápidas. La concentración va a ser decisiva en este encuentro. La paciencia también. El Atlético no se descompone y sabe esperar sus oportunidades sin prisas ni desajustes. Tiene pese a las bajas una profundidad de plantilla importante.  El aspecto físico tras haber jugado el partido de Champions puede tener un papel importante. Por ahí creo que el Valencia podría tener su oportunidad. En el aspecto anímico vienen algo tocados tras la derrota clara ante el Liverpool. La baja de Gabriel Paulista debilita la zona central defensiva del Valencia. Ojalá disfrutemos de un gran espectáculo futbolístico. La victoria para el Valencia supondría un salto de calidad y de moral importante. Mirar hacia la parte alta de la clasificación sería un plus de convencimiento en el trabajo y en las posibilidades del equipo. 

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