A Esteban Albert se le vuelve a escapar Iyana Martín

Baloncesto

ANÁLISIS | LA CANTINA
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VALÈNCIA. He disfrutado como un niño con el Mundial de baloncesto. El femenino, claro. ¿Acaso había otro? Me gustó España, me gustó Francia y me sorprendió Estados Unidos. No porque no pensara que pudieran ganar, que era lo normal, sino porque pensaba que lo harían a golpe de talento ofensivo y no con la defensa magistral que impusieron ante España, en semifinales, y ante Francia, en la final. No me gustó, en cambio, que las novatas tuvieran tan impuesto, casi por contrato, el rol de jugadoras secundarias. Pero salieron campeonas y nadie podrá decirles nada. O sí.

España fue un sueño. Este equipo farmea aura con su juego alegre y atrevido. Tiene Miguel Méndez un grupo que se quiere, se respeta y se admira, y eso es sumamente valioso cuando hablamos de un equipo deportivo. Ahí resulta vital la presencia de Alba Torrens, el pegamento dentro del vestuario. La mallorquina es la mujer que muestra el camino antes de recorrerlo porque ya ha pasado muchas veces por ahí. Es la persona que anticipa lo que puede pasar después de una derrota si no permanecen unidas, sin reprocharse nada. Es la figura que va poniendo vendas en las heridas tras caer ante Estados Unidos y les recuerda que este maravilloso Mundial tendrá un recuerdo mucho peor si no se levantan y salen al día siguiente, unas horas después, a comerse a Alemania para colgarse una medalla que premie su esfuerzo y su talento.

Hay mucho talento en esta selección. Iyana Martín ha deslumbrado a todo el mundo. Yo no consigo quitarme de la cabeza su filigrana ante Breanna Stewart. La asturiana ha confirmado lo que venía anunciando con su juego desde hace años. Pero también han brillado Mayte Cazorla o María Conde o Awa Fam o Raquel Carrera, otra vez decisiva tras unos meses algo inestable. El futuro se abre ante España y alimenta la ilusión de los aficionados a dos años de los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Sería hermoso volver a ganar una medalla en la ciudad del cine, en la misma ciudad donde subió al podio la selección de Antonio Díaz Miguel en 1984, 44 años antes.

Al día siguiente le preguntaron a Esteban Albert, el director deportivo del Valencia Basket, por Iyana Martín y en vez de tener la habilidad, y la decencia, de mandar la pelota al tejado de la jugadora, diciendo que la respuesta de por qué ha decidido no venir a València es suya, optó por dar una contestación vergonzosa. “Llevábamos varias temporadas siguiendo a Iyana, la intentamos incorporar, pero nos dijo que no se acababa de ver para estar con nosotros, aunque nosotros teníamos claro que sí”.

Si la respuesta fuera verdad, que no lo es, demostraría que fue incapaz de demostrarle que estaba sobradamente capacitada para jugar en un equipo que ha tenido problemas en esa posición, la de una base titular, las últimas temporadas. El problema es que es la segunda vez que deja escapar a la que todo el mundo sabía que iba a ser una de las jugadoras más importantes del baloncesto español, y europeo, en los próximos diez años. Albert ya dejó escapar a la talentosa asturiana hace dos temporadas, cuando permitió que fichara por el Perfumerías Avenida, un club que iba claramente hacia abajo, como se ha visto. El Valencia Basket tenía la oportunidad de juntar en la misma plantilla a las dos mayores promesas del baloncesto español. Dos jóvenes que, además, eran y siguen siendo amigas íntimas porque llevan ganando medallas para España, en categorías inferiores, desde que tenían 13 años.

Ahí no tuvo la visión o no se atrevió. Pero ahora, consagrada ya después de liderar al equipo de Salamanca con 19 o 20 años, cuando hasta en la WNBA se habían rendido a su calidad, no ha sido capaz de echarle el lazo y construir un equipo alrededor de ella y otras jóvenes como Carrera, Elena Buenavida o Alicia Flórez. Iyana solo puso una condición al Spar Girona durante la negociación, que siguiera Roberto Íñiguez como entrenador. Y el técnico vitoriano solo puso una condición al club para firmar su renovación, que estuviera Iyana Martín en la plantilla. El Girona cumplió y las otras dos partes cumplieron.

Aquí prefieren seguir criticando y hasta insultando a Íñiguez, el mejor entrenador español y uno de los mejores de Europa. Imagino que es más fácil inventarse un fantasma que pedirle explicaciones a Esteban Albert de por qué no ha sido capaz de fichar a Iyana Martín ni a María Conde.

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