VALÈNCIA. Raquel Carrera apareció en la sala de prensa del Palau d’Esports de Tarragona con una sonrisa enorme, el trofeo de la Copa de la Reina en un brazo y unas gafas de sol rosas en la frente. A su lado se sentó Rubén Burgos con cara de alivio. Es posible que ese trofeo sea su salvación esta temporada si no la pifian en los playoffs de la Liga. Un rato antes había recibido el abrazo de Judas y, como siempre, dio las gracias a Juan Roig y Hortensia Herrero, por su contribución al baloncesto femenino en València. Esta vez quiso extender su agradecimiento a Enric Carbonell, el director general del Valencia Basket. Y punto.
Raquel Carrera volvió a ser determinante, como en tantas y tantas finales. Como Rubén Burgos, con un porcentaje de victorias en las finales que empieza a llamar mucho la atención. Su dirección en las semifinales, quizá el partido más complicado, ante el Casademont Zaragoza, fue magistral. Pero cuando Carrera, que recordemos se rompió la rodilla hace dos años en la Copa, podía ponerse a sacar pecho, a presumir de su calidad o simplemente a hablar de ella, como sería lícito, cogió el micrófono y elogió la energía que les había aportado Khaalia Hillsman. Después, sin mediar pregunta, siguió con su discurso y lo aprovechó para ensalzar el trabajo capital de las más jóvenes: Awa Fam y Elena Buenavida, dos jugadoras muy jóvenes, muy diferentes, pero muy importantes para el Valencia Basket.
No habló de ella, salvo para recordar que en una Copa también vivió la amargura de una rotura del cruzado, pero prefirió dedicar su tiempo a encumbrar a las compañeras. Solo discrepo en un comentario que hizo. “Esta temporada hemos tenido algún momento difícil y hemos podido salir de ahí”. Han podido salir de ahí, del lugar al que les llevó una pésima planificación deportiva, porque el club fue generoso y decidió fichar a tres nuevas jugadoras, tres, para enderezar un proyecto que se iba a pique.
Raquel Carrera seguirá siendo un pilar indiscutible del Valencia Basket este final de temporada y en el futuro. Pero este verano perderá a muchas de sus compañeras. Hillsman probablemente no seguirá la próxima temporada. Tampoco Awa Fam. Ni Coffey. Ni Cristina Ouviña. Ni Queralt Casas. Ni Leo Fiebich. Muchas bajas. El club, o su director deportivo, parece que tienen intención de volver a dejar escapar a Iyana Martín, que quedará libre salvo si el Perfumerías Avenida obra un milagro y entra en la Euroliga. Lo peor no es solo que no echarle el lazo a una jugadora excepcional de solo 20 años, sino que lo más posible es que acabe en uno de sus rivales.
Llegan tiempos difíciles para el baloncesto europeo. Las facilidades que reciben las jóvenes en su formación deportiva y académica en la NCAA, la mejora sustancial de los salarios en la WNBA con el nuevo convenio recién firmado, y la irrupción de una nueva competición, llamada Project B, que pretende romper el mercado durante los meses, de noviembre a abril, que la WNBA dejaba libre y que, tradicionalmente, servían para que las estrellas del baloncesto jugaran la Euroliga, van a cambiar el panorama radicalmente.
Europa tiene que aprender a generar dinero con el deporte femenino y se verá arrollada por Estados Unidos. Y, por el camino, el Valencia Basket y el resto de clubes que aspiran a ser importantes. Pero esa es una preocupación para los dirigentes, la afición ahora lo que tiene que hacer es disfrutar del título conquistado en Tarragona.