ATENAS (Enviado especial). Se acaba el sueño. No pudo ser. Valencia Basket se ve superado por el Real Madrid en las semifinales de la Euroliga y cae con la sensación de haber podido dar algo más. Pese a ello, los valencianos cierran una temporada para la historia que no empaña este resultado.
La presencia en una Final Four era impensable hace años y se hizo realidad gracias a un equipo que ha ilusionado a toda una ciudad, logrando que el baloncesto sea cada vez más reconocido en València.
Para este importante e histórico partido, el primero de Valencia Basket en una Final Four, Pedro Martínez dejó fuera de la lista a Yankuba Sima. Por su parte, Josep Puerto y Xabi López-Arostegui tampoco entraron en la convocatoria por lesión.
Los ‘taronja’ saltaron al OAKA con un quinteto formado por Brancou Badio, Jean Montero, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Nate Reuvers. El inicio no fue el mejor, con dudas iniciales y un 6-13 favorable al Madrid.
Con el paso de los minutos, esos nervios de la primera vez fueron desapareciendo. El equipo de Pedro Martínez empezó a imponer su ritmo alto, tanto que una canasta de Braxton Key cerró el primer cuarto con un 28-26.
Pese al ritmo valenciano, el Real Madrid no se sintió incómodo. Al contrario: los ‘blancos’ encontraron un gran acierto desde el triple y abrieron brecha hasta el 35-47. Aun así, y pese a buenas defensas ‘taronja’, la mayoría de ataques terminaban desde el 6,75.
El nivel del Madrid fue inmejorable, con porcentajes prácticamente NBA. Sin embargo, Valencia no le perdió la cara al partido en ningún momento: apretó los dientes y se mantuvo en la pelea.
Un buen final de primera parte permitió llegar al descanso con un 56-62, el resultado combinado más alto de una primera parte en una Final Four. Una renta positiva teniendo en cuenta el nivel del rival.
La vuelta de vestuarios no fue la mejor. El Madrid empezó a fallar, pero Valencia aún más, incapaz de aprovechar la situación. El equipo funcionaba a rachas, encadenando parciales en contra que le impedían meterse de lleno en el encuentro. Cuando se acercaba, el Madrid respondía con más acierto.
A ello se sumó una auténtica sangría en el rebote, una situación muy evitable, más aún con la ausencia de Tavares. Todo ello llevó a una máxima de 12 puntos para el conjunto blanco.
El bloqueo de Valencia era total, con errores constantes en ataque. El final del tercer cuarto fue una desconexión que pesó mucho, ya que el Real Madrid afrontó los últimos diez minutos con 13 puntos de ventaja, una diferencia muy difícil de levantar.
La situación era límite, especialmente cuando la anotación llegaba a cuentagotas. A falta de 6:54, el marcador era de 76-88. Aun así, este equipo demostró carácter y nunca se rindió.
El partido llegó a estar a ocho puntos, pero un triple de Taylor que se salió de dentro acabó siendo clave. Acto seguido, el Madrid subió una marcha más para volver a superar la barrera de los diez puntos.
Hasta ahí llegó el partido. La diferencia se mantuvo en los últimos minutos, cerrándose el encuentro con victoria del Real Madrid por X a X, que avanza a la final del domingo.
Con esta derrota, Valencia Basket cierra una temporada para la historia. No pudo poner la guinda con una final, e incluso con el título, pero alcanzar una Final Four es un hito que quedará para siempre.
Dicen que las primeras veces nunca se olvidan, y así será. No fue el resultado soñado, pero es imposible no sentir orgullo por un equipo que ha regalado tantas noches mágicas. No se sabe cuándo, pero Valencia Basket volverá a estas citas. Todo forma parte del camino.