Análisis

Deportes

¿Cuál es la diferencia entre el CD Eldense y el Hércules CF?

Dos proyectos de Primera Federación que caminan en sentido diametralmente distinto

  • Company, entrenador del Hércules CF, y Lafuente, director deportivo del CD Eldense
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ALICANTE. El CD Eldense encadenaba este domingo su séptimo triunfo consecutivo y entrará en las últimas cinco jornadas de la fase regular en Primera Federación como primer clasificado, situación que de mantenerse a la finalización de la 38 le dará el ascenso directo a LaLiga Hypermotion.

Hacía diez años que el primer equipo azulgrana no encadenaba siete triunfos consecutivos en partido oficial, racha que le ha permitido pasar por encima en la clasificación de Atlético Madrileño y CE Sabadell y hacerse con el liderato de cara a la hora de la verdad. De hecho, la 34 será la cuarta jornada que el cuadro de Claudio Barragán lidera la tabla. El técnico manisero fue la solución de la casa (entrenaba al equipo B) que se buscó en octubre, cuando los malos resultados se llevaron por delante a Javi Cabello. Entonces el futuro pintaba mal, después de un verano convulso, al que se había llegado tras el descenso y que estuvo marcado por un cambio de propiedad que no terminaría de cerrarse hasta nada menos que otoño. Semanas después de consumarse la pérdida de categoría, Pascual Pérez le había dado las llaves a Víctor Lafuente (quien se convertía en director deportivo de la entidad, después de haber dimitido como secretario técnico en el último trimestre de 2024 junto a su antecesor en el cargo, Manu Guill) para que armara un equipo competitivo... con lo puesto y no solo porque no hubiera un solo jugador del curso 2024/25 con contrato (la primera decisión del técnico alicantino fue la de renovar al central Dumic), también porque el presupuesto con el que contaba era mínimo. Al Eldense le costó arrancar, tanto que la nueva propiedad (un grupo multinacional representado en el Eldense por Juan Carlos Trujillo como consejero delegado, Carolina Holguín como presidenta y el exfutbolista azulgrana Mario Rosas como director general) urgió medidas que a la finalización de la jornada 8 se cobraron la cabeza del entonces entrenador: los azulgranas se encontraban en mitad de tabla, acumulaban cuatro jornadas sin ganar y los resultados con Cabello eran de dos victorias, cuatro empates y dos derrotas.

Se inició entonces una nueva etapa con Barragán al frente del equipo en la que este logró alcanzar la tercera ronda de la Copa del Rey, donde fue eliminado por el finalmente campeón del torneo, la Real Sociedad, después de deshacerse del Real Jaén y la UD Almería, mientras que en Liga se ha consolidado como el gran candidato al campeonato de grupo y el consiguiente ascenso directo tras 15 triunfos (con sendas rachas victoriosas, de cuatro partidos la primera y siete la actual), siete empates y solo tres derrotas. Al equipo también le costó arrancar con Claudio Barragán en su banquillo y es que sumaron solo nueve puntos de 15 posibles, si bien lo hicieron en un tramo de calendario en el que empataron con el Real Murcia y derrotaron al Hércules CF en el Nuevo Pepico Amat, al tiempo que igualaron a domicilio con el Atlético Madrileño y salieron victoriosos del Municipal Cartagonova

  • Todo son sonrisas en el CD Eldense

Después de unas 25 operaciones en el mercado de fichajes de verano y apenas dos en el de invierno, al Eldense necesitó más de un mes para alcanzar la velocidad de crucero con Barrasu nuevo entrenador e incluso atravesó en marzo una mala racha de juego y especialmente resultados, pero hoy es claramente un equipo que sabe a lo que juega y lo hace bastante bien. Cuenta con una plantilla joven, con tanta hambre como calidad (lo que acerca a futuros ingresos por traspasos), enriquecida por la experiencia de jugadores que todavía no han dicho su última palabra en el mundo del fútbol como el citado Dumic, pero también los Fidel, DioniManu Molina o Rober Ibáñez y que ha sabido mantenerse unida y hacer gala de profesionalidad cuando el pago de las nóminas se retrasaba.

A 35 kilómetros de Elda, en la capital de la provincia, el Hércules protagoniza su enésimo ridículo. Los blanquiazules también realizaron un cambio en el banquillo en el primer tercio de curso, el que llevó a 'Beto' Company a sentarse en el mismo tras el despido de Rubén Torrecilla, con quien el equipo coqueteaba con el descenso tras perder seis de los 12 encuentros ligueros disputados. El último, el que el costó el puesto al técnico extremeño, fue precisamente el de la primera vuelta ante el Eldense, en el que los suyos jugaron en superioridad numérica una hora, pero no fueron capaces ni de puntuar. Curiosamente ante el cuadro azulgrana, pero en el Rico Pérez, llegó el mejor momento de resultados del Hércules de Company: fue en el último día del mes de febrero cuando los blanquiazules lograron en el añadido tres puntos que tenían en el bolsillo hasta la llegada al mismo; el enésimo error defensivo, otro tiro en el pie, complicó esa victoria que hacía la quinta de las solo siete que ha conseguido el preparador valenciano en 21 encuentros ligueros. Y es que el equipo blanquiazul no pelea hoy la permanencia (tiene el descenso a cinco puntos cuando restan 15 por ponerse en juego) porque los equipos implicados en la misma protagonizan una suerte de carrera de cojos por ser el último en perder la categoría. Ni más ni menos.

A diferencia del Eldense, en el Hércules la estabilidad económica la garantiza Enrique Ortiz, quien ya cumplió las bodas de plata al frente del club alicantino y cuya etapa se puede resumir en una sucesión de fracasos deportivos e institucionales (la entidad acumula con él tres supensiones de pagos) pausada por un ascenso a LaLiga EA Sports salpicado de sospechas y en una campaña en la que precisamente el hoy campeón de Copa también logró el salto a esa categoría.

  • Los jugadores del Hércules CF tras hacer el papelón en Alcorcón

Sí, es injusto comparar al Hércules con un club con tantos años pero infinita más historia deportiva como la Real Sociedad, pero la realidad es que desde que ambas entidades coincidieron deportivamente en el segundo escalón del fútbol español, la primera está más que consolidada en la elite, ha ganado dos títulos y cuenta con un estadio remodelado que ya era antes la envidia de muchos y uno para su filial, que compite en LaLiga Hypermotion, que le da sopas con ondas al Rico Pérez... eso por no hablar directamente de la ciudad deportiva de Zubieta.

El primer equipo del Hércules, por su parte, penará en la 2026/27 por decimotercera campaña fuera del fútbol profesional, tras haberse arrastrado tres (que se dice pronto) en el cuarto escalón del fútbol español y pasar dos con más pena que efímera gloria por el tercero. En el club alicantino la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, reina el cortoplacismo y la política de tierra quemada tanto en lo que se refiere a planificación deportiva como más profunda, la estructural. Con un estadio que se cae a pedazos, que hace años que pasó el punto de no retorno, sin ciudad deportiva y con un equipo que campaña tras campaña, pese a la treintena de altas y bajas entre mercados de verano, invierno y de parados, solo ha hecho sonreír a sus sufridos aficionados en algún momento puntual, en el que se alinearon los planetas y no solo obtuvo resultados, los rivales directos hicieron precisamente lo contrario. Eso ocurrió con Torrecilla hace justo dos años, ese al que el actual director deportivo Francisco Peña puso la proa la pasada primavera, pero no consiguió que Ortiz despidiera, en contra de también la opinión de Javier Portillo, quien no figura en el organigrama pero forma parte del reducido grupo de voces que susurra al empresario. Los anteriores sí consiguieron hace un mes renovar a Company, quien ya tenía por contrato una ampliación automática por la consecución del (pobre para una entidad como el Hércules) objetivo de disputar el 'play-off' (no hablábamos de ascender, hablábamos de jugar al menos la primera eliminatoria por el mismo). Para entonces el blanquiazl se parecía ya más al equipo que tenía a Torrecilla al frente de su banquillo que aquel que vendía el técnico valenciano que quería, no obstante disfrutar este de no pocos jugadores con los que el primero no pudo contar. Y es que si bien la lista de bajas ha crecido en los últimos meses, los primeros nombres de futbolistas importantes que la alimentaron tenían a Ruben Torrecilla y no a 'Beto' Company como entrenador.

Tras derrotar andando a un Marbella FC virtualmente descendido que se empeñó en perder en Alicante, el Hércules solo ha sido capaz de sumar un punto de los nueve a los que ha optado, merced a sendas derrotas (una vergonzosa en Alcorcón, por el fondo y la forma, y la otra no mucho menos si tenemos en cuenta que fue en casa del segundo clasificado, pero un equipo al que parece que la fase regular se le ha hecho muy larga) y un empate a nada contra otro rival que tiene pie y medio en Segunda Federación, en el enésimo encuentro en el que los blanquiazules encadenaron errores groseros en las áreas. Esto ha sido una constante desde el inicio de temporada, con independencia del entrenador y de quiénes fueran los futbolistas que integraban la plantilla en primer lugar y el once en último. Que Company no tiene jugadores aptos para el fútbol que pretende es un hecho, pero no lo es menos que si ese estilo cuesta mucho implementarlo en la elite... no digamos en las catacumbas del fútbol, así que uno se pregunta en qué se pensaba cuando se optó por él como técnico primero y, encima, se reafirmó posteriormente la confianza en él renovándole contrato sin necesidad... a no ser que se tratarse de regatear una futura polémica alrededor de tomar o no la decisión de darle continuidad tras otra mala campaña y, por extensión, la de aquellos que tenían la patata caliente sobre la mesa. En cualquier caso, Ortiz hubiese sido también el último y máximo responsable de lo anterior y no, el Hércules no necesita que se repita esa perniciosa dinámica, necesita darle la vuelta a todo como si de un calcetín se tratara.

El Hércules de Company no sabe a lo que juega, es por momentos una caricatura de equipo y todos sin excepción están señalados por lo anterior: tanto los protagonistas sobre el césped, como en el banquillo, en los despachos y en el palco. Obviar lo anterior es tan grosero como negar la evidencia de que así no se puede continuar.

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