GIRONA. El entrenador del Elche CF, Eder Sarabia, comparecía con la voz tomada, los ojos vidriosos y la sensación de quien acaba de salir vivo de una batalla de nueve meses. El empate firmado este sábado en Montilivi ante el Girona FC (1-1) permitía al cuadro franjiverde sellar una permanencia agónica en LaLiga EA Sports y poner la guinda a “dos años maravillosos” que ya forman parte de la historia reciente del club: un ascenso y una salvación. “Es otro exitazo espectacular”, resumía el técnico bilbaíno, todavía con el pulso acelerado.
Sarabia defendía que la permanencia del Elche era “muy merecida” y situaba el punto de inflexión en la goleada encajada ante el Real Madrid en la jornada 28. Aquel 4-1, lejos de tumbar al equipo, actuó como un electroshock competitivo. “Ahí dimos un paso adelante descomunal”, apuntaba, orgulloso de un grupo que acabó sobreviviendo a base de morder en “todas las finales” y de sumar puntos cuando el alambre ya quemaba.
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“Teníamos un deseo enorme de quedarnos en Primera”, insistía el técnico, reivindicando la personalidad y capacidad de adaptación de un equipo que ha aprendido a competir de muchas maneras. Porque este Elche ha sobrevivido jugando bien, sufriendo, embarrándose y hasta tragando saliva cuando tocaba resistir.
El entrenador reconocía también que lo pasó mal durante el encuentro por “todo lo que había en juego y por la igualdad del marcador”, aunque entendía que, más allá del disparo al larguero de Thomas Lemar, el Girona no le generó demasiadas situaciones claras. “En la primera parte estuvimos muy bien, con mucha personalidad con balón”, explicaba, antes de admitir que tras el descanso el partido pidió otra cosa: juntar líneas, bajar pulsaciones y defender la vida deportiva del club con el cuchillo entre los dientes. Solo faltó “un poquito de precisión” para matar el encuentro en alguna transición.
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Y como casi siempre en Sarabia, el análisis terminó desembocando en algo más emocional que táctico. En la gente. En el vínculo. En una ciudad que ha vuelto a abrazar a su equipo. “Es un equipo con mucha alma y una ciudad increíblemente volcada y agradecida”, decía, poniendo el foco en la juventud que ha regresado al Martínez Valero y en un sentimiento que el club llevaba demasiado tiempo buscando. El Elche seguirá en Primera. Y no parece precisamente dispuesto a pasar por ella de puntillas.