VALÈNCIA. Empate del Levante UD en El Ciutat de València frente a un Atlético de Madrid desconectado por los de Luís Castro tras el paso por los vestuarios. El empate a cero refleja la igualdad mostrada en el campo y la evolución del Levante UD en el choque tras una primera mitad algo más gris de los locales.
Partido siempre muy abierto entre Levante UD y Atlético de Madrid. Correspondiente a la jornada 22 de La Liga, levantinistas y colchoneros medían fuerzas en el Ciutat en un duelo marcado por las buenas vibraciones de ambas escuadras en los últimos partidos ligueros.
Por una parte, los pupilos de Luís Castro comenzaban la jornada a cinco puntos de la permanencia pero con una dinámica muy distinta a la que le había llevado a los puestos de descenso. Con el nuevo técnico en el banquillo, los granotas sumaban 7 de los últimos 12 puntos.
Por otra parte, el Atlético de Madrid afrontaba el choque a ocho puntos del liderato tras encadenar dos victorias consecutivas en su feudo y acumular casi dos meses sin perder en competición doméstica.
El duelo arrancó con un dominio claro del Atlético de Madrid, que incluso pudo anotar en la primera jugada del partido con un buen testarazo de Nico González que mandó a córner Ryan. La presión asfixiante de los de ‘El Cholo’ no permitía a los granotas acomodarse en el partido, y pese a un par de amagos a la contra los locales chocaban contra un muro serio y con las ideas muy claras. La inercia del duelo iba cayendo de lado de los colchoneros, que tuvieron de nuevo en la cabeza de Nico el 0-1.
Sin embargo, la primera gran ocasión del partido la tuvo el Levante UD tras recuperar en campo contrario. Lenglet, dormido en la salida de balón, otorgó a los levantinistas una falta en la frontal del área que Carlos Álvarez no pudo aprovechar. Eso sí, la jugada en sí sirvió para que la afición y el equipo creyeran que podían hacer algo más de daño a los atléticos.
Uno de los futbolistas más activos para los de Luís castro, Kareem Tunde, pudo desnivelar la balanza después de una buena recuperación que terminó con un disparo demasiado cruzado, pero al menos Oblak ya había sentido en apenas unos minutos que su portería también podía ser batida.
La primera parte parte terminó con un nuevo apretón de los colchoneros, que pese a llegar con claridad a área contraria era incapaces de poner en aprietos a Ryan. La sensación, eso sí, era que los visitantes iban comprando papeletas para adelantarse.
Algo tocó Luís Castro tras el paso por los vestuarios, y el Levante arrancó el segundo tiempo con colmillo y mucha más hambre de buscar el gol. Lejos de la apatía mostrada anteriormente, los granotas incomodaron a los de Simeone hasta el punto de tener que mover el banquillo antes de cumplirse la hora del partido.
La entrada de Etta Eyong impulsó todavía más al Levante UD, que en una buena cabalgada del camerunés puso a prueba a Oblak por primera vez. Las fuerzas ya estaban equilibradas. Eso sí, los visitantes también se asomaban por el otro lado y Ryan tuvo que salvar los muebles después de un cabezazo de Julián. Poco después fue de nuevo turno del Levante, esta vez en la testa de Dela, que casi consigue anotar el ansiado gol.
El final del duelo estuvo marcado por la igualdad y el respeto por el punto que ambos equipos dieron por bueno. El empate no acerca al Levante UD al objetivo, si bien recorta plazos respecto a la salvación tras medirse a uno de los equipos más difíciles de la competición.