VALÈNCIA. Las dudas crecían cada año a la espalda de Eusebio Cáceres, uno de los mayores talentos que ha dado el atletismo español pero un atleta maldito que siempre se quedó a las puertas de una gran medalla en todos los campeonatos: cuarto en los Juegos Olímpicos, cuarto en el Mundial y cuarto en el Europeo.
Los últimos años no habían sido buenos pese a que peregrinó hasta Madrid y Guadalajara en busca de la solución. La sorpresa llegó en casa, en el Luis Puig de Valencia, después de volver a Onil y vestir de nuevo con los colores del Colivenc. El alicantino se impuso en la final de longitud con un salto de 8,19, su mejor marca de siempre bajo techo, la octava mejor marca mundial del año y un pasaporte para el Campeonato del Mundo de Torun (Polonia) del 20 al 22 de marzo.
El atleta dirigido por Iván Pedroso, que también hizo un segundo salto de 8,02, se impuso a Héctor Santos (8,03), plata, Jaime Guerra (8,01), bronce, y a Lester Lescay (7,90). La mejor final de longitud de todos los tiempos. Cáceres suma su octavo título de campeón bajo techo (además de otros seis al aire libre) y recupera la corona que logró por última vez en 2022. El saltamontes de Onil, además, logra una marca que no lograba desde 2019.
El legendario saltador se emocionó después del concurso, cuando llegó el momento de recordar por todo lo que ha pasado para recuperar este estatus con 34 años. “La verdad es que tenía nervios desde hace 15 años. Llevaba mucho tiempo buscando la naturalidad que pensaba que había perdido. He probado con algunos de los mejores entrenadores del mundo y siempre había algo que fallaba, así que sabía que era algo mío. Y por fin lo he conseguido, después de 12 años. Soy un poco pesado. Sabía que estaba ahí y estas dos semanas han sido de confirmarlo porque había hecho saltos que no había hecho nunca. Pero estaba tan nervioso que ya no sabía si era verdad o no. Había que hacerlo en competición”.
Cáceres siente que en Torun aún puede saltar más de esos 8,19 de este sábado. Aunque él cree que el resultado se verá al aire libre, cuando tenga más tiempo para ir puliendo todos los detalles. “Queda algo mejor para Torun, aunque allí voy como un novato. Sé que estoy bien pero tengo muchas cosas que hacer y durante el año, como Torun es demasiado pronto, se verá lo que puedo hacer”.
La sesión matinal se cerró con una segunda medalla para el atletismo valenciano después de que el castellonense Andreu Boix terminara segundo en el heptatlón que dominó el catalán Pol Ferrer. El atleta del Facsa Playas de Castellón se colgó la medalla de plata después de remontar en el segundo día de pruebas combinadas, Sus dos últimas pruebas le permitieron adelantar a sus rivales: 4,96 en pértiga y 2:41.87 en el 1.000. Dos registros que le valieron para adelantar a Gerson Vidal (bronce) y al valenciano Tayb Loum, cuarto, después de un inicio de jornada muy desafortunado. El alumno de Pau Monreal iba primero en los 60 metros vallas, pero sufrió un percance que le hizo caer hasta el cuarto puesto cuando la victoria le hubiera supuesto afianzar su liderato en el heptatlón.