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Handbol Sant Joan, un liderato con voz propia

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SANT JOAN D'ALACANT. Aparentemente, uno diría que no es más que balonmano: otra jornada de deporte y competición, un calendario que se repite cada semana entre partidos, entrenamientos y la vida crecientemente ordenada de un club del entorno metropolitano de Alicante que está aprendiendo a hacer bien las cosas.

Un marcador que sube y baja, una clasificación que pone a cada uno en su sitio, una reconocible rutina deportiva e institucional que casi todo lo organiza y lo explica, sin necesidad de intérpretes, impostura ni artimañas.

Y, sin embargo —tomaos un momento para hacerlo—, basta cerrar los ojos al cruzar la puerta de la Bombonera, al entrar en la casa del Club Handbol Sant Joan, para entender que a estas alturas del año lo importante va siendo ya otra cosa; que, más allá del vértigo de la competición y del espectáculo de un balonmano exigente y completo, lo que cuenta ahora en Sant Joan d’Alacant son las voces. Una música constante, casi imperceptible, que termina por definir lo que es el club y hacia dónde va, por encima de la suma de nombres, papeles y resultados.

Voces que se cruzan y se superponen. Sonidos que, ordenados, apagan el ruido y se expanden por las cuatro esquinas del pabellón hasta componer una melodía coral, una partitura envolvente en la que encajan —y se afinan— las voces del vestuario que se conjura y se hermana antes de que empiece el partido; el grito unánime de la grada que empuja cuando el balón quema y los rivales aprietan; el cornetín en la mesa; las conversaciones de ese tercer tiempo que alarga la jornada; y la magnífica algarabía de los chavales de la cantera que, entre juegos, rutinas y programas de entrenamiento, aprenden a ser compañeros y a comportarse como las buenas personas que serán antes de lucir como los grandes deportistas que ya nos van pareciendo.

Hubo voces, risas y jaleo también en el Campus de Semana Santa del CHSJ, en el que, gracias a la cátedra de Manolo Cadenas, al oficio y la cercanía de Roi Sánchez, Aldeguer, Pepe Oliver, James Parker, Roberto Doménech y el staff del club, algunos de los jóvenes deportistas en los que descansará el futuro del balonmano de la Comunitat Valenciana pudieron escuchar y aplicar lo aprendido, sin necesidad de hacer las maletas en vacaciones para seguir disfrutando —aquí al lado— del deporte que aman y respetan.

Sin tregua para el silencio, ahí están y resuenan las voces recientes de la afición: el alboroto de un pabellón lleno a rebosar que acompañó al primer equipo en la victoria frente al Club Balonmano Elda de Gedeón Guardiola, en uno de esos partidos que uno sabe que no olvidará y que, más que dos puntos cruciales y el liderato en la clasificación, nos mostró la cara, los brazos y el oficio de una plantilla entregada, versátil y solidaria en el esfuerzo, que puede encontrar una primera recompensa al trabajo de un año exigente el próximo sábado 25 de abril en casa, con una victoria frente al Balonmano Marni que convertiría al Club Handbol Sant Joan, por segundo año consecutivo, en campeón de su liga de Primera Nacional, con la cabeza puesta ya en la fase de ascenso a la División de Honor Plata, que se disputará el próximo mes de mayo.

Y al calor de este play-off se abre camino una voz interesante, una conversación creciente que matiza y ensancha la dimensión del reto deportivo venidero, acercándolo a nuestro territorio y nuestras latitudes y anunciando, casi como en un segundo acto de una ópera de Puccini, un movimiento épico, tan estratégico como emocional, que apunta a la posibilidad de que la Bombonera de Sant Joan sea la sede elegida por la Federación Española para disputar esa fase de ascenso. El factor campo. Un escenario posible para el que el club trabaja ya codo con codo con el Ayuntamiento de Sant Joan, abriendo la puerta a la implicación del tejido empresarial en la postulación de esta candidatura, que se completará formalmente en los próximos días y para la que —nos cuenta su presidente, Gonzalo Martín— cualquier ayuda es crucial y bienvenida.

Y, llegados aquí, tan llenos de voces y arrullados por los cantos y el fragor de la competición, el cuerpo nos pide ya abrir los ojos. Y la mirada se detiene en la pista, en la cancha que ha sostenido durante décadas el crecimiento del club, en esa “arena” de un azul desleído en la que varias generaciones de jugadores han terminado por forjar, con sus carreras, sus fintas y sus saltos, la huella deportiva de una entidad que, como ya vamos sabiendo, encara ahora un tiempo nuevo.

Porque esa superficie tiene los días contados: gracias al impulso del Ayuntamiento, el pabellón del Club Handbol Sant Joan estrenará, antes de que acabe este 2026, una nueva pista de última generación, adecuada a las exigencias del juego actual y a la evolución que está alcanzando este deporte en el municipio. Un cambio de piel que no solo renovará el escenario sobre el que se escribe la historia del club, sino que acompañará esos fogonazos de épica cercana que, semana tras semana, se representan dentro de las cuatro paredes del pabellón santjoaner.

Y mientras la cancha se transforma, mientras los deportistas entrenan y el club prepara su candidatura para acoger esa fase de ascenso a Plata que puede marcar un antes y un después para la entidad, las voces siguen; todas a la vez, sin estorbarse.

Son las voces que han traído al Handbol Sant Joan hasta aquí y las que, sin levantar demasiado el tono, empiezan ya a anunciar lo que viene.

Escuchemos.

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