Merlier saborea un trago de gloria en Burdeos, Pogacar sigue líder

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VALÈNCIA. El belga Tim Merlier (Soudal Quick Step) acudió puntual a la cita de los velocistas para brindar por la victoria en la séptima etapa del Tour de Francia disputada entre Hagetmau y Burdeos, de 175,1 km de recorrido, jornada de transición que no alteró la general con el esloveno Tadej Pogacar como sólido líder.

Cuarta victoria en el Tour de Francia para Merlier (Wortegem Petegem, 33 años), inabordable en un escenario histórico para velocistas como Burdeos, donde los mejores de la historia han escrito páginas inolvidables, como el británico plusmarquista de victoria de etapa Mark Cavendish.

Merlier se mostró superior al resto de rivales. El Soudal logró formar un "treno" que remató el belga excampeón de Europa con solvencia, con autoridad, por delante del noruego Soren Wærenskjold (Uno X) y del eritreo Biniam Girmay (NSN), que completaron el podio de una jornada calurosa que se cerró con un tiempo de 3h.44.20, a una media de 46.8 km/hora.

  Un día menos para los favoritos, Pogacar sigue en el trono amarillo.

Jornada de tregua para los nombres de la general después de la batalla pirenaica de Gavarnie, donde Pogacar dejó el Tour visto para sentencia. El esloveno marca el ritmo de la competición con mano de hierro y solo busca un nuevo capítulo para acercarse aún más al quinto Tour y poner su nombre al lado de los grandes mitos de la "grande boucle".

  El debate transita en si es bueno o malo para el Tour y el ciclismo en general la supremacía absoluta de un corredor sobre el resto. El UAE y Pogacar se muestran encantados, por supuesto; pero un sector se alinea en la idea de que un resultado tan previsible ya en la primera semana puede sepultar el espectáculo.

 Mientras se habla y se comentan las exhibiciones de Pogacar, el doble campeón del mundo gobierna en su trono amarillo con la tranquilidad que marca la clasificación. Vingegaard le sigue en la general a 2.42 minutos, el mexicano Del Toro a 3.27, Evenepoel a 3.30 y Juan Ayuso es quinto a 3.34. La perla francesa Paul Seixas es sexto a 3.55.

Veistroffer y Otruba viaje a ninguna parte

Una localidad inédita de Las Landas, Hagetmau, de apenas 5.000 habitantes, famosa por la fábrica de sillas lanzó el pelotón camino de Burdeos para una jornada de esas que ocupan el apartado de "puro trámite", diseñada para el lucimiento de los velocistas después del castigo que recibieron en Pirineos. Los favoritos se dan "mus" en estos escenarios. Su guerra es otra, en otros lugares.

No salió el exlìder noruego Torstein Traeen, lastimado por la caída del jueves. El resto, 174 corredores, desafiaron al horno que les esperaba hasta la capital del vino. No faltaron los valientes. Al pelotón no le gusta que se fugue el francés Veistroffer porque es "duro de pelar" y complica su captura. Pero el galo se dio a la fuga junto al checo del Caja Rural Jakob Otruba, "la mano de obra" del cuadro navarro.

También dicen las normas nos escritas que en estas etapas con escapistas incómodos son los equipos de los esprinters favoritos los que deben asumir el control de la fuga, es decir, en este caso, el Sodal de Merlin y el Alpecin de Philipsen. Y así fue, el dúo delantero se pasaron todo el día a 1 minuto del un voraz pelotón que se zampó a las "gacelillas" a 18 de Burdeos, a las orillas del Garona, ya presente hasta meta.

Una escapada de 156 km para los héroes anónimos que se despidieron chocando los puños, poco antes de que pasara la marabunta. Veistroffer fue elegido "combativo del día", por segunda vez en tres días, título que garantiza el honor de subir al podio.

Comenzaba la etapa real, la pelea por la victoria. Desde los coches de los velocistas advertían de algunos estrechamientos en el tramo final, si era conveniente entrar desde la derecha o la izquierda... Detalles que pueden decantar la balanza a favor de uno u otro.

Merlier inabordable en Burdeos

Trataron los noruegos del Uno X de romper el guion con ataques desde lejos, pero la jauría desbordada hacía imposible cualquier aventura. El único equipo que logró montar un "treno" de llegada con 3 hombres fue el Soudal, bien organizado en el plano táctico.

Merlier, el gran jefe en materia de llegadas masivas apareció de lejos y cerró el debate. Aceleró alcanzando los 69 km/hora en los últimos 500 metros, abrió un pequeño hueco y levantó los brazos brindando por su cuarta victoria en el Tour, la número 73 en su palmarés y la séptima de la temporada.

   En Bergerac se espera otra batalla de esprinters

La octava etapa del Tour de Francia que se disputa este sábado entre Périgueux y Bergerac, de 180,4 km invita a un nuevo lucimiento de los velocistas. Recorrido llano con dos insignificantes cotas de cuarta categoría que no deben alterar el guión previsto. 

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