Polideportivo

Zverev sufre para romper su maleficio con los 'grandes' y se consagra en Roland Garros

  • FOTO: EFE.
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VALÈNCIA. A la cuarta fue la vencida para el alemán Alexander Zverev, que a sus 29 años sumó su primer título de Grand Slam tras firmar una trabajada victoria en la final de Roland Garros contra el italiano Flavio Cobelli, 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1.

Cuatro horas y 16 minutos tuvo que batallar el número 3 del mundo para conseguir lo que hace dos años se le escapó en París, en 2020 en el Abierto de Estados Unidos y el año pasado en el de Australia y convertirse en el primer alemán que gana Roland Garros desde la era abierta.

Los dos tenistas, muy amigos fuera de las pistas, se fundieron en un abrazo al término del duelo, después de que el alemán se derrumbara en la tierra batida para celebrar su primer grande.

Un año después del monumento al tenis que firmaron Sinner y Alcaraz, la final de 2026 no pasará a la historia por su calidad, pero sí por la intensidad y lucha de los contrincantes, que multiplicaron los errores, pero que lo dejaron todo en la pista.

Si el alemán dio más muestras de dominio, el italiano se aferró hasta el último aliento a la final y solo en el quinto set pareció dejar entrever la diferencia entre ambos que indica el ránking.

El italiano cometió 65 errores no forzados por 54 del germano, fallos de bulto en los momentos clave y la incapacidad de ninguno de los dos para imponer su tenis desembocaron en una final emocionante, que cayó del lado de Zverev, que partía con más experiencia.

En ese momento el alemán se mostró superior al italiano, que hasta ahora no había superado los cuartos de final de un Grand Slam, que tardó en entrar en faena se aferró al duelo y tras remontar dos veces forzó un quinto set en el que su capacidad de resistencia ya no fue suficiente.

La regularidad del alemán en los últimos acabó por obtener su recompensa en una edición marcada por la ausencia del español Carlos Alcaraz, vencedor de los dos últimos Roland Garros y lesionado, y la eliminación del número 1 del mundo, el italiano Jannik Sinner y del serbio Novak Djokovic, que buscaba el 25 grande.

Desde muy temprano, el número 3 del ránking se vio investido con el traje de favorito y la presión que conlleva, que se convirtió en su principal rival.

Zverev supo soportarla hasta la final, donde por momentos amenazó con atraparle, pero que se la puso quitar de encima para romper un maleficio que parecía endémico.

El de Hamburgo consiguió el título número 25 de su carrera, en la que también figuran siete Masters 1.000, pero ninguno como el que consiguió en París, que le coloca en un escalón superior de la historia.

Es la primera copa que levanta esta temporada, en la que ha conseguido 35 triunfos, 20 de ellos sobre tierra batida, pero en la que había demostrado una incapacidad de superar a los mejores del mundo.

De hecho, las cuatro derrotas que este año ha tenido en arcilla han sido contra tenistas italianos, una espina que se sacó frente a Cobolli, al que ya había derrotado en el pasado torneo de Madrid.

El italiano, que ocupó el puesto en la final que el año pasado tuvo Sinner, fracasó en su intento de levantar el trofeo en París 50 años después de que lo hiciera Adriano Panatta, que fue el encargado de otorgar el trofeo.

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