VALÈNCIA. Nos encontramos ante el momento más tenso desde que Carlos Corberán entrena al Valencia CF. El técnico de Cheste, que ha superado ya varias crisis como entrenador en Mestalla, vive ahora prácticamente un ultimátum en una plaza que ya ha costado el puesto a más de un entrenador 'che': el Ramón Sánchez Pizjuán.
De perder este viernes nadie asegura en el club que Corberán vaya a arrancar la semana siendo entrenador del Valencia CF, pues un punto de quince y un posible estallido en el aeropuerto horas después de otra palmatoria colmaría un vaso que ya de por sí no aguanta más agua. Si de lo contrario el equipo suma en Sevilla el preparador se aseguraría prácticamente finalizar la semana como valencianista, más allá de que malos resultados en Vitoria y ante la Real en Mestalla también le pondría en la calle. La situación es límite y solo con victorias podrá darle la vuelta a la tortilla.
Para ello, Corberán necesita a su plantilla. Ahora mismo la distancia entre cuerpo técnico y plantilla es considerable, tal y como puede asegurar este medio. Varios futbolistas consideran que el técnico no cuida las relaciones personales y en el día a día la conexión no es positiva, lo cual repercute en que el mensaje de Corberán no siempre llegue al corazón de la plantilla. En otras palabras, el de Cheste no ha sido capaz de ganarse al vestuario en más de año y medio.
Además, en frente una plantilla 'difícil' que repite patrones de comportamiento con diferentes entrenadores. Tampoco gustaron en el seno del vestuario Celades, Javi Gracia, Bordalás, Gattuso o Baraja. Siempre hay un 'pero', y con Corberán no ha sido distinto, si bien este último no ha puesto facilidades.
Sin ir más lejos, encontramos semana tras semana a futbolistas fuera de posición e incluso incómodos sobre el tapete: Arnau y Pepelu de centrales, Dieng jugando de pivote (se considera un '8'), Guerra de interior zurdo, Rioja de carrilero... alguno de ellos, asimismo, también consideran que Corberán les ha forzado físicamente en momentos determinados y ello ha provocado recaídas, lesiones y malos momentos de forma.
Para ser justos, Corberán también pidió un verano al club una 'limpieza' mucho más profunda de puertas para dentro, pero en el club se ha hecho oídos sordos a su petición y apenas ha habido cambios. Sea como sea, ahora ambos se necesitan para salir de la situación. Porque para la afición 'che', desde hace ya un tiempo, ya no existen únicos culpables.