VALÈNCIA. El Valencia CF sigue sin encontrar la pieza que falta para completar el puzle de la dirección deportiva, tras el reclutamiento de Isei, Hans Gilhaus y Andrés Zamora, el club buscaba para, según Gourlay en un plazo del "30 o 60 días" que ya se ha cumplido, una figura que controle el mercado nacional aunque los planes trazados han cambiado y se peina el mercado sin poner restricciones.
Ahora mismo el club no tiene prisa por la contratación y prefiere acertar el tiro para que el molde de lo que se busca encaje perfectamente con la persona que llegue a apuntalar esa nueva estructura deportiva, que ya ha ido adelantando trabajo del próximo verano con fichajes como los de Dieng o De Haas.
La figura que se busca debe encajar en un piso intermedio entre Corberán y Gourlay, pero sabiendo del peso de ambos en las decisiones que se vayan a tomar en el mercado, que llegue para trabajar al lado de los que ya están y con un peso que no será el del típico director deportivo.
En la mesa del Valencia CF se han puesto una gran cantidad de nombres, a los que el Valencia CF ha llamado para tantear pero no ha dado todavía ningún paso con alguno de ellos. Perfiles diferentes como directores deportivos como Mikel Martija, ex del Racing de Santander, o cabezas visibles en el España de grandes clubs europeos, como Kiko Espinar, que lleva trabajando más de diez años para el Liverpool FC, y que aglutina características que busca el Valencia CF en la nueva figura, gran conocimiento del mercado español y contactos para llamar a puertas de los grandes clubs europeos, en especial de la Premier League, son algunos de los nombres que gustan pero sin tomar la decisión definitiva.
Sin la presión deportiva del descenso, que el Valencia CF se ha quitado en las últimas jornadas, Gourlay trabaja en esa contratación que haga que el Valencia CF vuelva a Europa "en dos ventanas de fichajes", que son las que quedan desde que el nuevo CEO del Valencia tomó el cargo y dijo que el valencianismo tenía que darle de margen.
Pese a que el mercado cada vez está más cerca, la contratación no se va a tomar con precipitación y, hasta que no se tenga la certeza de que se acierta, el escocés no va a nombrar al último hombre de la dirección deportiva.