El Valencia, a contrarreloj para encontrar el gol

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VALÈNCIA. Cada vez queda menos de mercado y el Valencia continúa con los deberes pendientes. La necesidad de reforzar el ataque ya era evidente al inicio del verano, pero los dos primeros partidos de LaLiga han terminado de confirmar que el equipo necesita más calidad y recursos en la parcela ofensiva.

El propio Carlos Corberán fue claro tras la derrota ante el Betis: “Necesitamos mejorar el apartado ofensivo”. Una petición que llega después de dos encuentros en Mestalla en los que el Valencia ha sido incapaz de marcar y en los que ha mostrado unas carencias demasiado evidentes cuando ha tenido que generar peligro.

Sato, la excepción

La única incorporación ofensiva del verano hasta el momento ha sido Ryunosuke Sato, precisamente el jugador que mejores sensaciones ha dejado en este inicio de campeonato. El japonés ha sido uno de los pocos futbolistas capaces de aportar desequilibrio, movilidad e intención en los metros finales.

Pero Sato no puede solucionar por sí solo un problema que viene de lejos. El Valencia necesita construir una línea ofensiva con más alternativas y, sobre todo, más calidad.

Los primeros partidos han puesto el foco especialmente sobre Umar Sadiq, Hugo Duro y Arnaut Danjuma. Ninguno de los tres ha conseguido ofrecer todavía el nivel necesario para convertirse en una garantía ofensiva. El nigeriano tuvo una ocasión muy clara ante el Betis que no aprovechó, mientras que Duro y Danjuma tampoco han logrado marcar la diferencia en los metros finales.

No se trata únicamente de sensaciones. Los datos están ahí: dos partidos disputados en Mestalla y cero goles

Sin calidad no hay gol

El problema, por tanto, va más allá de encontrar un sistema que permita al equipo atacar mejor. Corberán ya ha probado diferentes soluciones durante la pretemporada y las primeras jornadas, pero la realidad es que faltan futbolistas capaces de cambiar un partido en ataque.

La línea de cinco ha permitido al Valencia competir mejor defensivamente, pero también ha evidenciado que, cuando el equipo necesita dar un paso hacia delante, las opciones se reducen demasiado. Y con solo un atacante incorporado en todo el mercado, la plantilla continúa teniendo un déficit evidente en esa zona.

Sin calidad no hay gol, y el Valencia necesita precisamente eso, futbolistas capaces de generar, desequilibrar y finalizar. No parece suficiente con añadir una pieza más. Las necesidades apuntan a mínimo dos incorporaciones para elevar el nivel de una parcela ofensiva que actualmente depende demasiado de que aparezca una acción individual.

Cinco días para reaccionar

El margen de maniobra ya es mínimo. El Valencia dispone de cinco días para corregir una planificación que llega a los últimos compases del mercado con una necesidad muy evidente.

Corberán lo ha puesto sobre la mesa públicamente y los dos primeros partidos han reforzado todavía más esa petición. El entrenador necesita armas para cambiar la dinámica y el club debe proporcionárselas.

Porque el problema no es únicamente que el Valencia no haya marcado en sus dos partidos como local. Es que no ha generado lo suficiente para hacerlo. Y mientras el mercado se acerca a su cierre, la exigencia es cada vez más clara. Hace falta calidad arriba y hace falta ya.

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