VALÈNCIA. El Valencia CF ha cerrado el mercado de fichajes con siete incorporaciones y con la sensación de haber vuelto a dejar cosas por hacer y sin una hoja de ruta clara. El club terminó el verano anunciando oficialmente la llegada de Harvey Elliott, una operación que ya estaba cerrada y que fue el único movimiento de entrada del último día. El Valencia incorporar nuevos refuerzos, pero no consiguió cerrar ninguna operación.
El problema es que este verano no pedía simplemente acumular fichajes, que también. El Valencia terminó la pasada temporada con la sensación de que el equipo necesitaba una reestructuración profunda. Hacían falta cambios, calidad y una renovación de un bloque que había mostrado demasiados vicios. Sin embargo, el mercado ha terminado convirtiéndose en una sucesión de operaciones sin un rumbo claro, con largas semanas de bloqueo y una carrera 'in extremis' para intentar cerrar los últimos movimientos ante la inoperancia durante meses de la dirección deportiva liderada por Ron Gourlay.
Un mercado caótico, lleno de bandazos y que ha terminado dejando siete incorporaciones. Pero, independientemente del número de llegadas, la realidad es que la base principal del equipo de Carlos Corberán apenas ha cambiado. Y el preocupante uno de nueve con el que ha arrancado LaLiga es la primera consecuencia.
El inicio: apuestas y una renovación fundamental
El mercado comenzó con dos operaciones que el Valencia tenía prácticamente cerradas desde enero. Justin de Haas y Aliou Dieng llegaron libres después de que el club apostara por dos futbolistas procedentes de ligas de menor nivel competitivo.
Tras ellos, el Valencia cerró la renovación de uno de sus pilares, Guido Rodríguez, antes de concretar la llegada de Ryunosuke Sato. El japonés aterrizó procedente del Tokyo FC a cambio de cuatro millones de euros y, hasta la fecha, ha sido probablemente la mejor noticia del mercado valencianista.

- Foto: Valencia CF.
Parecía entonces que el verano podía ser diferente. Con cuatro movimientos ya cerrados, el Valencia tenía claro que una de las siguientes prioridades debía ser el lateral derecho. Solo contaba con Dimitri Foulquier, que además arrastraba problemas físicos, y era una posición en la que se necesitaban efectivos.
Meunier, el primer cambio de guion
El Valencia se pasó semanas negociando para cerrar la incorporación de Thomas Meunier. El lateral belga, de 34 años, estaba libre y la operación parecía encarrilada. En cambio, con todo prácticamente acordado, Meunier decidió finalmente marcharse al Sunderland.

Ese fue uno de los momentos que marcó el mercado. Desde entonces, el Valencia quedó bloqueado. Durante más de un mes y medio no acometió ninguna operación mientras veía cómo las necesidades seguían acumulándose.
En ese contexto apareció la posibilidad de fichar a Arnau Martínez, pero la negociación con el Girona avanzaba lentamente y la operación se fue alargando durante semanas. Ante la necesidad de tener un lateral disponible antes del inicio de LaLiga, el Valencia tuvo que reaccionar y firmó de urgencia a Pablo Maffeo, cedido por el Olympiacos con una opción de compra.
Fichajes de urgencia y operaciones extrañas
Mientras el caso Arnau seguía sin resolverse, el Valencia también reforzó la portería con la cesión de Kayne van Oevelen. La llegada del guardameta holandés fue uno de los episodios más particulares del mercado.
El Valencia ya había intentado ficharlo en junio procedente del FC Volendam, pero la operación no se concretó. El futbolista terminó firmando por el Ipswich Town y, apenas unos meses después, acabó llegando cedido a Mestalla. Todo ello en el mismo mercado.
La llegada de Van Oevelen permitió además facilitar la salida de Vicent Abril, cedido al Nàstic de Tarragona para poder sumar minutos. Y, después de semanas de negociación, finalmente llegó Arnau Martínez.
El Valencia terminó pagando al Girona prácticamente lo que el club catalán pedía desde el inicio: cinco millones de euros fijos, uno en variables y un porcentaje de una futura venta. Una operación cerrada después de casi un mes que volvió a dejar la sensación de que Arnau podría haber llegado antes para ayudar al equipo.

- Los seis fichajes del Valencia CF antes de llegar al último día de mercado
La Liga aceleró las urgencias
Mientras todos esos movimientos se producían, el Valencia fue acumulando malos partidos ligueros, hasta llegar a un 1 de 9 a día de hoy, con el Barcelona esperando este fin de semana. El mal arranque dejó todavía más expuestas las carencias de una plantilla que necesitaba calidad, especialmente en ataque.
Las urgencias aumentaron todavía más con las lesiones de Justin de Haas y, sobre todo, Umar Sadiq. El delantero nigeriano estará cerca de tres meses fuera, dejando al Valencia sin una de sus referencias ofensivas.
Elliott y la carrera de las últimas horas
El primer, y único, movimiento fue Harvey Elliott. El futbolista inglés llegó a Valencia en la noche del 31 de agosto para incorporarse cedido procedente del Liverpool y reforzar una parcela ofensiva que necesitaba urgentemente más calidad.
Su llegada ha sido una respuesta a una necesidad que el Valencia arrastraba desde el inicio del verano, pero el último día de mercado todavía tenía más trabajo pendiente, que no fue capaz de culminar.
El club consiguió cerrar también la salida de André Almeida, cedido al Racing de Santander después de haber intentado encontrarle una salida durante prácticamente todo el mercado después de que el jugador rechazara la oferta del Swansea. Una operación que volvió a reflejar otro de los problemas del verano, la enorme dificultad para desprenderse de jugadores.
Más allá de la salida de Cenk Özkacar al Trabzonspor y de la rescisión del contrato de Alberto Marí, el Valencia apenas ha conseguido modificar una plantilla que arrastra demasiadas carencias.
Un último día sin fichajes
Y así se llegó al último día de mercado. Con el Valencia obligado a reforzar varias posiciones y con poco margen de maniobra. La falta de efectivos en defensa y la lesión de Sadiq habían convertido en prioritarias las llegadas de un central y un delantero.
Sin embargo, el club no consiguió cerrar ninguna de las dos. El Valencia tuvo muy cerca la incorporación de Marvin Ducksch, delantero del Birmingham City, pero la operación terminó cayéndose en las últimas horas. A partir de ahí, y ya con el tiempo corriendo en contra, el club trató de abrir otras puertas.
Una de ellas fue la de Etta Eyong, pero tampoco hubo acuerdo. El Valencia buscó soluciones a la desesperada sin conseguir encontrar finalmente ningún refuerzo antes del cierre de mercado.
De esta forma, el Valencia cerró el último día sin ninguna incorporación más allá del anuncio oficial de Elliott, cuya llegada ya estaba cerrada previamente. Un desenlace que es, en muchos sentidos, un fiel reflejo de todo el verano.
Un mercado sin rumbo
El Valencia comenzó el verano con la necesidad de cambiar muchas cosas y lo ha terminado intentando resolver las últimas carencias a toda velocidad. Primero, con operaciones cerradas desde enero. Después, con semanas de parón tras la caída del fichaje de Meunier. Más tarde, con fichajes de urgencia, negociaciones que se alargaron durante semanas y movimientos extraños como el de Van Oevelen.
Finalmente, la necesidad de resultados obligó al club a atacar las últimas horas del mercado con Elliott y varios intentos de última hora que no terminaron de concretarse.
La realidad es que el Valencia necesitaba una renovación mucho más profunda de la que ha realizado este mercado. Han llegado siete futbolistas, pero la cuestión sigue siendo qué ha cambiado realmente en la base del equipo. Por ahora, los números no mienten: un punto de nueve posibles, un equipo perdido y una plantilla que sigue dejando dudas. El mercado ha sido largo, caótico y lleno de bandazos.