VALÈNCIA. El Valencia CF está sufriendo en muchas facetas esta temporada. Una de las más evidentes es la falta de gol, con apenas 23 tantos en 22 jornadas. Además de esa carencia ofensiva, se suma otro problema importante: los penaltis.
Si ya le cuesta marcar al equipo de Corberán, la dificultad es todavía mayor cuando no se aprovechan las oportunidades desde el punto de penalti. Hasta en cinco ocasiones ha dispuesto de lanzamientos desde los once metros, pero solo ha convertido dos, lo que supone un pobre 40% de acierto.
Penaltis que cambian partidos
El primero llegó en la jornada 7, con Danjuma ante el Real Oviedo. El error tuvo consecuencias directas. Tras desaprovechar la opción de colocar el 2-0, los asturianos remontaron en Mestalla, dando inicio a una mala racha que terminó por relegar a los ‘ché’ a puestos de descenso.
No fue hasta enero cuando el Valencia volvió a contar con otra pena máxima a favor. Tampoco hubo fortuna. Con 0-0 en el marcador, Pepelu estrelló el balón en el palo, una acción que acabaría cambiando el rumbo del encuentro. Borja Iglesias sí acertó para el Celta y el resultado final fue de un contundente 4-1.
Tras ese fallo llegaron dos aciertos consecutivos: uno de Pepelu ante el Elche y otro de Ramazani frente al RCD Espanyol en el minuto 93. Sin embargo, en Sevilla se volvió a tropezar con la misma piedra.
Se repite la historia en Sevilla
En una situación muy parecida a la de Vigo con 0-0 y al inicio del duelo, el de Denia ejecutó el lanzamiento con demasiada suavidad y Vallés lo detuvo. Poco después, el Betis sí aprovechó su penalti, castigando de nuevo al conjunto valencianista.
Por segunda vez esta temporada, el Valencia veía cómo fallaba su oportunidad y su rival golpeaba poco después desde los once metros.
El balance es claro: 2 aciertos de 5 posibles, apenas un 40%. Una cifra muy baja. Y si esos datos se traducen a puntos, el impacto es todavía mayor. Ante el Oviedo se escapó una victoria, mientras que en Vigo y Sevilla el desenlace podría haber sido muy distinto. Detalles que deciden partidos y que, en el caso del Valencia, casi siempre han terminado en castigo por no aprovecharlos.