VALÈNCIA. El temor empieza a confirmarse en este arranque de temporada: el Valencia CF está perdiendo a Mestalla. El conjunto valencianista ha sumado apenas un punto de doce posibles en sus cuatro primeros encuentros como local, un arranque que vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas del equipo, que necesita recuperar la fortaleza de su estadio y volver a conectar con una afición que lleva tiempo viviendo en un ambiente de tensión.
El Valencia empató ante el Celta y cayó frente a Betis, Barcelona y Real Sociedad. Cuatro partidos en los que el equipo todavía no ha conseguido ganar en su casa y que dejan un balance demasiado pobre para un conjunto que necesita hacerse fuerte en Mestalla. Y aunque ante la Real Sociedad la afición terminó aplaudiendo a los suyos, el contexto que rodea al equipo viene siendo tenso desde la pretemporada.
Un problema que viene de lejos
La situación no es completamente nueva. Durante el verano ya se había generado un caldo de cultivo complicado alrededor del Valencia, con el descontento de la afición por la planificación deportiva y las dudas sobre el proyecto. Esa tensión se trasladó al inicio de LaLiga y Mestalla todavía no ha encontrado la estabilidad necesaria para convertirse en un punto de apoyo para el equipo.
Es cierto que los números del curso pasado tampoco fueron especialmente positivos con estos rivales. Ante Celta, Betis, Barcelona y Real Sociedad, el Valencia consiguió dos empates y dos derrotas, sumando dos puntos de doce, apenas uno más que los conseguidos esta temporada.
La diferencia está en que ahora el problema aparece en el arranque de campaña. El Valencia necesita sumar puntos en casa y, sobre todo, volver a sentirse cómodo ante su propia gente.
La primera tarea de Aguirre
Por eso, una de las primeras tareas de Javier Aguirre será recuperar Mestalla. El técnico mexicano llega a un equipo que todavía tiene margen para cambiar la dinámica, pero que necesita convertir su estadio en un aliado.
Para ello no solo serán importantes los resultados. También lo será volver a conectar con una afición que quiere reconocerse en su equipo. La reacción del público ante la Real Sociedad, cuando terminó aplaudiendo pese a la derrota, demuestra que todavía existe margen para reconstruir ese vínculo.
Mestalla afronta además una temporada especial. Es el último curso del estadio, antes del traslado al Nou Mestalla, y el Valencia necesita que su despedida no esté marcada por un equipo incapaz de hacerse fuerte en casa.
El temor ya es una realidad. Un punto de doce es un balance demasiado pobre, aunque los números del pasado curso inviten a ponerlo en contexto. Ahora Aguirre tiene entre sus primeras misiones recuperar a Mestalla, hacer fuerte de nuevo al Valencia en su casa y conseguir que la afición vuelva a ser un aliado fundamental para el equipo.