GIRONA (ENVIADO ESPECIAL). Si hace menos de 24 horas en el club se percibía cierta tranquilidad y confianza respecto al mercado que se estaba llevando a cabo, tras la jornada del martes hay más dudas que nunca.
El día amaneció con una noticia que parecía no iba a ser tan negativa como lo fue horas después: Andrés García lo tenía todo acordado para jugar en el Getafe. Con Meunier apalabrado, el Valencia CF deshizo el acuerdo con el valenciano semanas atrás por petición de Corberán, por lo que su movimiento hacia la capital no hacía tanto daño.
Sin embargo, minutos después saltó la liebre en el Royalverd Training Center. Las caras de Ron Gourlay y de varios de los integrantes del club eran un poema. Thomas Meunier dejaba el acuerdo verbal en una promesa sin cumplir, y pese a incluso hablar como jugador 'che' durante varias semanas le comunicaba a la entidad que finalmente se marchaba al Sunderland. Un golpe duro, seguramente poco ético, pero que el lateral hizo al no tener contrato firmado.
Todavía con el susto en el cuerpo, el Valencia CF volvió a llamar a la puerta de Andrés García, que un mes atrás veía con ilusión jugar en el club de sus amores. Ahora, sin embargo, ya se había comprometido con José Bordalás y el Getafe, y pese a agradecer el interés del Valencia CF, ni siquiera valoró la opción de jugar en un equipo que previamente rechazó su contratación. Sin duda, una gestión que no ha salido nada bien para interés de los valencianistas, que en apenas un día han visto cómo se les ha caído el 'chiringuito' en el carril diestro.
Varios son los nombres que se tocan, entre ellos el de Chirino y el de Kingsley Ehizibue, tal y como ha podido confirmar Plaza Deportiva. El lateral diestro nacido en Alemania pero nacionalizado holandés, que acaba de terminar contrato con el Udinese tras cuatro temporadas, está en el radar del club y es otra opción más sobre la mesa.