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La peor diferencia de goles de la década: el Valencia CF no marca ni cierra la portería

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VALÈNCIA. El Valencia CF atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia reciente, y los números de la presente temporada en La Liga lo confirman con contundencia. Antes de visitar San Mamés, el club acumula 37 goles a favor y 50 en contra, con una diferencia de -13 tantos, la peor de las últimas diez campañas, un registro que ilustra con crudeza la pérdida de equilibrio competitivo del equipo. 

No se trata únicamente de una cifra negativa, sino de un síntoma profundo, pues las últimas campañas escenifican un panorama cada vez más habitual en el Valencia CF. De hecho, la diferencia de goles sirve como termómetro fiable del rendimiento colectivo, y en el caso del Valencia refleja un equipo partido en dos: con dificultades para generar peligro sostenido en campo rival y excesivamente vulnerable cuando le toca replegar.

El Valencia de Marcelino, un simple respiro 

El dato actual empeora incluso temporadas ya de por sí irregulares como la 2016-17 (-9) o la 2024-25 (-10), confirmando un deterioro progresivo desde que Peter Lim se hizo con la mayorial accionarial del equipo de la capital del Turia. Sin ir más lejos, en ocho de las últimas diez temporadas el Valencia CF registra datos negativos en esta faceta. No se trata de dos o tres temporadas casuales, ya es una tendencia. 

Para encontrar un Valencia sólido hay que remontarse a los cursos 2017-18 y 2018-19. Aquel equipo entrenado por Marcelino en el campo y dirigido por Mateu en los despachos, con +27 y +16 respectivamente, destacaba por su fiabilidad en ambas áreas: presión alta, transiciones rápidas, pólvora arriba y una defensa que concedía muy poco. Era un bloque reconocible, competitivo, capaz de sostener ventajas y de golpear con eficacia en partidos en los que tal vez las cosas no estaban saliendo como se preveían. Lo que viene siendo un equipo grande que compite por lo más alto. Hoy, ese perfil queda muy lejos. 

2025/2026: vuelta a las andadas

Esta temporada, no obstante, parecía que el club había recuperado cierta estabilidad. Entrenador joven y con buen impacto la campaña anterior, visita a Singapur incluida, un nuevo CEO de fútbol, varios futbolistas jóvenes renovados y bastante movimiento en el mercado. Pero, una vez más, todo saltó por los aires apenas empezada la temporada con actitudes, resultados y falta de gestión dura. 

El Valencia ha dejado escapar puntos en partidos donde logró adelantarse en el marcador, incapaz de gestionar ventajas mínimas como la del Oviedo en Mestalla. En otras ocasiones, el equipo ha quedado expuesto desde el inicio, encajando goles tempranos que condicionan por completo el planteamiento táctico, como sucedió en Girona, Oviedo o Vigo, entre muchos otros. Por no hablar de duelos como el del Betis en Sevilla o el Atlético en Mestalla, donde equipos con multitud de bajas y rotaciones se llevaron los tres puntos ante la mirada de los 'che'. 

Alarmante falta de gol

En fase ofensiva, los 37 goles anotados evidencian una producción limitada en tres cuartos de campo. Al equipo le cuesta generar ocasiones claras de manera constante, abusando en muchos tramos del juego directo o de acciones aisladas de un Ramazani que es de lo poco entonado arriba. 

La falta de continuidad en el último tercio, la escasa presencia en el área rival y la dependencia de chispazos individuales han reducido considerablemente la capacidad goleadora de una plantilla donde los pesos pesados andan desconectados: entre Danjuma, Diego López, Almeida, Rioja, Javi Guerra y Lucas Beltrán suman 25 goles generados (goles y asistencias), una media de 4 tantos por jugador. Mientras, otros como Hugo Duro llevan 2 goles en los últimos 14 partidos. 

No es casualidad que el Valencia se mueva en cifras cercanas al gol por partido, muy lejos de los estándares de los equipos que aspiran a la zona alta de la tabla. El Betis suma 52 tantos, el Celta 48 o Real Sociedad 52, mientras que otros con números más humidles como Getafe (28) u Osasuna (40) sí saben cerrar la portería para contrastar su falta de gol. 

La defensa, con pinzas

Sin embargo, es en defensa donde el problema adquiere mayor dimensión. Los 50 goles encajados no solo representan un número elevado, sino que siguen una tendencia repetida: en cuatro de las últimas seis temporadas el equipo ha alcanzado o superado esa barrera. La fragilidad en los duelos individuales, la dificultad para defender centros laterales, el balón parado y cierta desorganización en las transiciones defensivas han penalizado de forma constante.

Además, prácticamente todos los jugadores de esta zona han vivido una temporada muy irregular. Gayà ha completado la temporada más complicada de su carrera, Jesús no ha sido capaz de 'comerle la tostada', Diakhaby y Thierry han vuelto a recaer de sus lesiones, Copete tardó en adaptarse, Tárrega ha salido en varias fotos y Foulquier ha desaparecido en combate. Solo se han salvado de la quema, y con matices, Eray Cömert y el recién llegado Unai Núñez. 

La consecuencia directa es una diferencia de goles de -13 que, a estas alturas de la temporada, ya es la peor de la última década. Más allá de la clasificación puntual, este dato sitúa al Valencia en un perfil estadístico propio de equipos que luchan por evitar el descenso o que habitan de manera habitual en la zona baja de la tabla.

Así, la temporada 2025-26 no solo prolonga la dinámica negativa del club, sino que la acentúa. El Valencia CF ha pasado de ser un equipo competitivo en escenarios europeos a uno que sufre para sostener partidos en el campeonato doméstico. Corregir esa brecha entre lo que genera y lo que concede se presenta como el gran desafío inmediato si el club quiere salvar esta temporada la categoría. Quedan 4 jornadas.

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