Valencia CF

Una herida cada vez más abierta en el Valencia CF

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VALÈNCIA.La situación en el Valencia CF es cada vez más preocupante. Los resultados siguen sin llegar tras una nueva goleada a domicilio y la afición ha dicho basta, mostrando su descontento en el aeropuerto a la llegada de la plantilla. La herida está cada vez más abierta y, por lo tanto, más difícil de cerrar.

En descenso con 16 puntos en 17 partidos, 17 goles a favor y 30 en contra. Los datos hablan por sí solos. Hasta el propio Corberán lo reconoció en rueda de prensa tras el 4-1 ante el Celta de Vigo: “Estamos teniendo números peligrosos”.

Errores y fragilidad en las áreas

Sobre el césped, la imagen es cada vez más alarmante. En el juego, el equipo parece mostrar una ligera mejora con balón, pero sigue siendo muy frágil en ambas áreas. No hay contundencia defensiva y los errores constantes terminan regalando goles a los rivales. En Vigo, los tres primeros tantos tienen nombres y apellidos: un penalti infantil de Foulquier, un despiste de Jesús Vázquez al romper el fuera de juego y una entrega directa de Diakhaby al delantero rival.

Y los problemas no acaban en defensa. El Valencia también es muy débil en ataque y necesita un mundo para marcar gol. Mientras sus rivales apenas requieren ocasiones para hacer daño, los de Corberán son incapaces de materializar las suyas. De hecho, desde septiembre no anotan más de un gol en un partido liguero.

Ruptura con Mestalla

La gran salvación del Valencia en los últimos años había sido Mestalla, pero esta temporada la afición ha perdido la paciencia. Una prueba evidente fue el hostil recibimiento en el aeropuerto, donde se exigieron responsabilidades a directiva, plantilla y cuerpo técnico.

La plantilla y el club ya no tienen escudo. Deben sacar la situación adelante como sea, sin exigir nada a cambio a una afición que nunca ha fallado y que ya se ha cansado de esperar. Ron Gourlay pidió paciencia en rueda de prensa, pero en el fútbol no se puede esperar, se vive del presente.

Un presente que no es nada esperanzador en un Valencia que vuelve a coquetear peligrosamente con el descenso. “Tenemos una plantilla potente”, comentó el CEO del club en la previa del encuentro ante el Celta de Vigo, pero la realidad es que, casi tras una vuelta completa, la situación es muy similar al drama de la temporada pasada a estas alturas y, por ahora, sin novedades en el mercado.

Cada semana que pasa, la herida se abre aún más por el pésimo nivel sobre el césped, la delicada situación institucional y la ruptura con una afición que ya no puede más. La reacción debe ser inmediata para evitar entrar en un contexto del que resulte muy difícil salir.

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