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opinión

Buenos, bonitos y baratos

La gente del Valencia los quiere con las tres "b": buenos, bonitos y baratos. El club también. Pero eso, con perdón, ya no existe en este mercado. Pregunten por ahí. La verdad no es triste, lo que no tiene es remedio...

20/06/2018 - 

VALÈNCIA. Cerrados Geoffrey Kondogbia y Uros Racic, el Valencia CF sigue trabajando en materia de altas y bajas, de cara a confeccionar el mejor equipo posible que pueda pagar el dinero para el que será su regreso a Champions. En contra, un mercado inflacionado y un Mundial en juego. A favor, la buena puntería del pasado curso, el gran escaparate que ahora mismo es el club para que vengan buenos jugadores y la capacidad negociadora de Mateu Alemany, que no venderá a precio de saldo y tampoco comprará por un ojo de la cara. Al otro lado de la ventanilla, con ansiedad y expectación, el hincha. Con poca paciencia y mucha ansiedad. Lo lógico por estas fechas, donde todo, se confíe o no en la gestión, se supedita a captar nuevos buenos cromos. Y ahí, en ese punto, es donde conviene poner pies en tierra. Sí, el VCF aspira a conseguir lo mejor que su economía le pueda permitir, pero sus tiempos no pueden ser ni los del hincha, ni los de los medios de comunicación. En la prensa van a salir mil nombres de aquí a agosto, es un clásico. Sonarán mil, convencerán cien, se negociará por diez y llegarán cuatro o cinco. No más. Sin embargo, es oportuno contar a los aficionados valencianistas que el retrato-robot del club no va a coincidir siempre con el suyo. La expectativa ilusionante del hincha y la realidad del mercado son agua y aceite. Mezclan mal. 

Si uno es aficionado ché, quiere que el resto de clubes le compren a los futbolistas que cree que sobran en la plantilla, pero además exige que sea deprisa, que sea en condiciones ventajosas para el club y que, de propina, dejen un buen dinero en la caja. Y en el caso de los fichajes, pues todo lo contrario: se exige que el fichado sea un gran futbolista, si puede ser contrastado, que no llegue por demasiado dinero y que, por el mismo precio, si puede, se rebaje la ficha para poder jugar en Mestalla. Y eso, queridos amigos, eso no existe. No hace demasiado tiempo, Anil Murthy comentó algo así como que el club “debía mirar donde no miran otros”. Y eso está haciendo Pablo Longoria. Para eso vino y por eso se está peinando el mercado en busca de hombres, no nombres. De ahí Racic. Y de ahí alguno más que acabará por venir, aunque la abrumadora mayoría del socio del VCF nunca haya visto jugar al futbolista en cuestión, que esa es otra. En ese caso, unos interpretan que es mala señal porque no saben nada de él y por tanto, no puede ser un buen fichaje. Otros, en cambio, bendicen estas contrataciones apelando a la parabólica y al futuro. Cuestión de gustos. El caso es que las altas y bajas están condenadas a pasar por el filtro de la bendición o condena estival del hincha, que no tiene por qué coincidir con el criterio del entrenador o con los designios del club. 

Y ahí, en ese punto, es donde emerge el nombre de Kevin Gameiro. Más allá de que ilusione más o menos, de si el perfil se ajusta o no a lo que el público cree que el VCF necesita, está la autoridad del entrenador y la capacidad de negociación del club. No, KG no es un delantero que enamore, ni un referente al alza, ni el fichaje soñado, ni siquiera un joven cuya futura venta pueda ser amortizada por el club. Gameiro, que triunfó en Sevilla y no lo ha hecho en Madrid, es un futbolista rápido, con serios problemas para cuerpear con los defensas pero con gran capacidad de asociación. Su gran virtud, atacar la espalda de la defensa. Y su tarjeta de presentación, 95 goles en los últimas 5 temporadas. Sí, casi 100 goles. No es poca cosa. Y eso, el gol, es lo que se paga en el mercado Valencia CF y Atlético de Madrid se sentarán a negociar, Gameiro no quiere dejar España, cree que encaja en el rol que le pide Marcelino y el entrenador ché confía en su experiencia para ser uno de los delanteros en una temporada cargada de exigencia y con tres competiciones. Es lógico que el aficionado del VCF vea el fichaje con recelo, todo es debatible, pero hay algo que es incuestionable. En este mercado, no hay muchos delanteros con esos números, que puedan salir de su club por 20 millones de euros – quizá menos si el Valencia regatea con acierto- y que, además, estén dispuestos a una rebaja considerable de la ficha. Gameiro sí. Está por ver si ficha. O no. La gente del Valencia los quiere con las tres "b": buenos, bonitos y baratos. El club también. Pero eso, con perdón, ya no existe en este mercado. Pregunten por ahí. La verdad no es triste, lo que no tiene es remedio.

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