/ OPINIÓN

Cagancho en Almagro

28/05/2022 - 

VALÈNCIA. Anil Murthy deja Valencia ante la llamada a consultas de su amo. Un viaje que, como en ocasiones precedentes, despierta gran expectación pero que en este caso tiene el valor añadido de la posibilidad de un cese. Como meterse en la cabeza de Peter Lim es imposible, la probabilidad de que sea decapitado al arrodillarse ante su mentor, no deja de ser una elucubración a caballo entre ilusión y el deseo porque Murthy se ha convertido en un activo tóxico del que todo el mundo huye como de la mismísima peste. Ha venido acumulando una buena colección de ‘grandes éxitos’ que justificarían sobradamente el brillo del frío acero de la katana pero… vaya usted a saber la película que tiene el ‘hijo del pescador’ en su enigmático celebro. Tener un ‘capataz’ en Valencia al mando de una empresa que pierde 60 o 70 millones de euros cada año … no parece un buen negocio. Desarticular, por un ‘ataquito’ de celos infantiloide, un plan que hacía funcionar la maquinaria para ponerse él mismo al frente de la gestión deportiva del Club cuando no distingue un lateral derecho de un utillero… podría ser otra gesta merecedora de un cese. Cantar ‘La Traviata’ en una comilona ante personas que terminas de conocer, bien sea porque no sabes medir o bien por encontrarte en un estado ‘anímico’ que te impide contenerte, denota un nivel de inteligencia bajo cero y también podría dar lugar a un despido procedente. Y… conseguir la hazaña de vaciar un estadio -mientras se disputa un partido- con una masa ingente en la calle que se acuerda de tus ancestros y de los ancestros de tu amo le costaría la cabeza al más pintado. 

Pero con Lim nunca se sabe y a nadie extrañaría que le subiera el sueldo y le permitiese sentarse en el banquillo a dirigir al equipo. Un máximo accionista que echase mano, aunque sólo fuese de vez en cuando, del sentido común jamás tendría a un personaje como Anil Murthy al frente de un Club de Fútbol. Lo normal sería que Murthy volviese a Valencia para recoger sus enseres personales, que diese una ronda por restaurantes y ‘garitos’ para despedirse de sus amigachos y no pudiera ni poner un pie en la sede del Club. 

Lo normal sería que, ante el cordón sanitario que se ha creado en su entorno, Lim buscase otro perfil de dirigente que pudiese reabrir las puertas de las instituciones con la humildad suficiente para pedir disculpas en nombre del máximo accionista y así desatascar un asunto, el del estadio, que se está convirtiendo en una bomba de relojería porque ahora, además de haber faltado a tus compromisos y haber quedado como ‘Cagancho en Almagro’, tienes 85 millones que no puedes tocar y un recorte del 10% de los ingresos por derechos de retransmisión hasta que las ranas crien pelo. Lo normal sería que sacases de la ecuación a un sujeto al que nadie quiere acercarse y que ha tenido que suspender una ‘fiestuqui’ orquestada para obtener cierto blanqueamiento social tras el atractivo escaparate de las obras sociales: es un personaje tóxico y nadie -o… casi nadie- quiere una foto con él que ensucie su imagen pública. Pero sólo Lim sabe lo que tiene entre manos y tampoco el máximo accionista del Valencia puede ya, a estas alturas, pretender lo que algunos ‘palmeros videntes’ ya están tratando de construir como nuevo argumentario: ‘Lim no se entraba de las barbaridades de Anil en Valencia’.

Sí, la salida de Anil Murthy sería una gran noticia por ser una manzana podrida que nadie quiere morder y por haberse granjeado a pulso el rechazo del valencianismo pero el mal del Valencia CF, la grave enfermedad por la pierde vida cada día que pasa es el propio Peter Lim y no habrá curación hasta el momento en el que decida desinvertir y desaparecer del horizonte valencianista. Al fin y al cabo Murthy sólo es o… sólo ha sido un sargento chusquero tan tirano como paleto que se ha aprovechado del chollo que Lim puso en sus manos.

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