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DIARIO FER / OPINIÓN

Entre la bicicleta y el rodillo, la lectura y las reflexiones

23/04/2020 - 

Uno intenta adaptarse a los tiempos. A estos momentos, muy difíciles, marcados por la pandemia del coronavirus. Si una recomendación se puede hacer es seguir minuciosamente las medidas para combatir la crisis sanitaria. Nos toca quedarnos en casa para protegernos y para proteger a los demás. Y en ese marco es en el que hay que dar forma a nuestras rutinas, a nuestros días, hasta que podamos volver a la mayor normalidad posible. En mi caso, sigo un patrón habitual entre semana y luego en fin de semana intentamos liberar y buscar puntos de diferencia en la medida de lo posible.

En casa, tenemos costumbre de levantarnos a las ocho de la mañana. Desayunamos lo primero. Los niños se hacen un poco más los remolones y quizás tardan un poco más, pero intentamos que su jornada escolar empiece a las nueve. Y primero intentamos ayudarles si lo necesitan con las actividades marcadas desde el cole o el instituto. A mí me gusta desayunar y revisar en redes sociales de medios de comunicación la situación del coronavirus y otro tipo de información. Me gusta estar informado de todo lo posible.

Mi rutina de entrenamientos arranca hacia las diez menos cuarto o diez. Empiezo a entrenar y me pongo una hora u hora y medio en seco. Me pongo con Core. Movilidad, flexibilidad y también trabajo específico para recuperarme de una lesión que me hice justo antes del confinamiento. Me caí con la bici en una concentración en Sierra Nevada y tuve una lesión de hombro. Luego, hago una parada de unos minutos para tomar un café y coger fuerza. Bajo al garaje donde tengo mi bicibleta propia y un rodillo, que nos ha facilitado el Comité Paralímpico Español para mantener la forma lo mejor posible.

Los ciclistas, la verdad, es que somos afortunados por poder estar desarrollando nuestra actividad con el rodillo. No es lo mismo como cuando salimos en la calle, pero al menos sí tenemos la fortuna de acercarnos bastante. Estoy una hora u hora y media con trabajo de rodillo. Y tengo planificadas desde series a plataformas de salidas virtuales. De esta forma son entrenamientos más distraídos. Y con ello, acabo la mañana. Luego llega la ducha, comer con la familia y ver qué tal ha ido la mañana y el descanso. Después del descanso, ya por la tarde, me tomo una merienda para coger fuerza y luego hago otra hora u hora y media de rodillo. Luego, tras la ducha, antes de la cena, si vamos tranquilos, me gusta tener un rato de lectura. Solemos cenar pronto y luego vemos alguna serie o alguna película.

Los fines de semana sí nos gusta dejar el entrenamiento a un lado. Quizás el sábado hago dos tres horas por la mañana y ya dejó el reto del fin de semana libre para hacer cosas un poco diferentes y que se salgan de la rutina de la semana. Es complicado, pero hacemos lo que podemos.

Este tiempo también nos permite reflexionar. Los deportistas podemos tener ese rato para entrenar y evadirnos de lo que está pasando y esos pensamientos negativos que acabamos teniendo pues se pueden maquillar un poco. Hay días en los que estás mejor, en los que estás animado y estás pendiente de tus rutinas y de tu familia, y otros que no tanto porque los objetivos para los que entrenas no están claros. Sí es verdad que fue un alivio el aplazamiento de los Juegos. Pero ahora hay dudas de que se puedan realizar en 2021. En el caso de las ayudas, en unos casos nos han dicho que las pueden mantener y en otras situaciones las tendrán que reducir o revisar. Pero el deporte nos ha enseñado a los deportistas a afrontar situaciones difíciles. Y en el caso de los paralímpicos pues tenemos esas experiencias vitales que también hemos afrontado.

En lo puramente emocional, todo esto está siendo complicado. Nosotros somos afortunados porque solo tenemos que preocuparnos de cumplir con las medidas del confinamiento. Pero te pones en la situación de las personas que ves o lees en los medios que lo está pasando mal, la gente que trabaja en sectores esenciales, el riesgo, las situaciones de los sanitarios, toda la gente que trabaja en primera línea y los contagios que acaban teniendo por la falta de medios, y te hace pensar mucho. También se genera una incertidumbre porque hay preguntas en las que no encontramos respuestas claras: Todavía no nos saben decir si cuando pasas la enfermedad eres inmune. O el hecho de saber si la tienes y la has pasado y ya no eres contagioso para otras personas, sobre todo para tu entorno más vulnerable como tus padres que puedan tener factores de riesgo. Son algunos pensamientos, algunas reflexiones. Al final uno intenta adaptarse a los tiempos.

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