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fútbol internacional / OPINIÓN

Hasta siempre, Bombardero

7/07/2020 - 

VALÈNCIA. La Bundesliga despide a una leyenda. Uno de los rostros más carismáticos y reconocibles de la competición durante los últimos 20 años dice adiós. Una leyenda del fútbol alemán y latinoamericano. Un hombre que derribó fronteras cuando nadie lo había hecho antes.

En una época en la que resultaba extraño ver jugadores latinos en Alemania, un desconocido delantero peruano aterrizaba en Bremen. Corría el verano del 99, y aquel exótico nueve acabó por convertirse en un fenómeno futbolístico y cultural sin precedentes en el país germano. Al término de la presente temporada, tras más de 20 años, Claudio Pizarro, el Bombardero de los Andes, cuelga las botas a sus 41 años en el club que le tendió la mano desde Europa.

El peruano es el jugador latinoamericano más influyente en la historia del fútbol alemán. Su trayectoria así lo avala: segundo máximo goleador extranjero y sexto goleador histórico de la Bundesliga, jugador latinoamericano con más goles y más títulos en el fútbol alemán, extranjero con más partidos disputados en la historia de la Bundesliga y la Copa de Alemania y máximo goleador histórico del club de su vida en Alemania: el Werder Bremen.

Tras destacar en el Club Alianza Lima, el histórico club verde decidió apostar por el delantero nacido en Bellavista, provincia de Callao, allá por el verano de 1999. Llegado por primera vez a un país situado en las antípodas culturales de su patria, la adaptación de aquel joven peruano a una sociedad tan diferente se vio apoyada, no solo por sus actuaciones dentro de la cancha, sino también por una personalidad muy especial cargada de una gran capacidad de liderazgo, un arrollador carisma y una enorme inquietud por conocer el idioma, comunicarse y formar parte activa de su nuevo entorno.

Debutaba en Alemania el 28 de agosto de 1999 con tan solo 20 años en el Olímpico de Berlín, frente al Hertha. Fue el principio de la leyenda. Tras mostrar en Bremen su descomunal olfato goleador, el Bayern de Múnich, en su tradicional política de hacerse con los jugadores que sobresalen en la Bundesliga, le abrió las puertas en 2001.

En Baviera, Pizarro tuvo influencia directa en los éxitos del equipo y empezó a acumular títulos. Exceptuando su paso por el Chelsea en la temporada 2007/2008 y por el Colonia diez temporadas después, el internacional peruano ha sido fiel a los colores de Werder Bremen y Bayern desde que aterrizara en Europa. Cuatro etapas en el Weserstadion y otras dos vestido de rojo le han sobrado al ariete para convertirse en un emblema de dos de los más grandes clubes clubes de Alemania. ¿Su mayor éxito? La Champions League 2012/2013 que levantó con el Bayern tras aquella final “alemana” contra el Borussia de Dortmund en Wembley.

La potencia de sus movimientos y, sobre todo, su demoledora capacidad de remate, tanto de cabeza como con ambas piernas, no han sido, ni mucho menos, las únicas cualidades que han hecho de este punta una leyenda. Su eterna pasión por este deporte, su profesionalidad, su carácter abierto y risueño y su liderazgo dentro y fuera del rectángulo de juego han sido claves para que el Bombardero de los Andes haya podido estirar su carrera hasta los 41 años, habiendo debutado como profesional con tan solo 17 en las filas del Deportivo Pesquero. No en vano, se trata del jugador más veterano en anotar un tanto en la historia de la Bundesliga, con 40 años y 7 meses.

A pesar de todo, y tras una horrible temporada del Werder Bremen, el Bombardero ha cumplido su último encargo antes de despedirse: mantener a Die Werderaner en la élite del fútbol alemán. Tras jugar la promoción de permanencia o ascenso, denominada Relegation por los alemanes, el histórico club verde ha logrado este lunes, en el partido de vuelta frente al Heidenheim, continuar un año más en la máxima categoría. Un final feliz para un hombre de club. El último servicio del Bombardero al fútbol y al equipo de su vida.

Gracias y hasta siempre, Claudio.


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