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La trinchera infinita 

26/04/2022 - 

VALÈNCIA. Pese a estos momentos de dolor les propongo un ejercicio de imaginación mental. El Betis acaba de ganar una Copa del rey 15 años después de levantar la última y, como es normal al ver como funciona el proyecto, están ilusionados con que sea el comienzo de algo grande para la entidad verdiblanca. Sin embargo, les pido que imaginen

Que imaginen que en verano empiecen a negarle a Pellegrini los refuerzos que pida, que estén a punto (en pleno verano) de echar a Antonio Cordón (el responsable deportivo), que a una semana de comenzar el campeonato, pretendan traspasar a Borja Iglesias sin traerle un sustituto, que en la jornada 3 echen a Pellegrini por quejarse de ello y le den el banquillo a alguien que no ha entrenado jamás en primera división, y que al final de la próxima temporada, regalen a Fekir al Sevilla, y vendan a precio de saldo a Canales, a William Carvalho y a Guido Rodriguez... ¿Les suena?

Pues todo eso nos lo intentaron vender los actuales gestores del Valencia y sus altavoces como el proyecto de un gran club, y por todo eso se nos persigue a quienes denunciamos desde entonces todas las barbaridades de la gestión de Meriton. Aunque persigas al mensajero, la verdad siempre siempre sale a flote.

El Valencia CF acudió a la final de Sevilla de 2022 a lomos de su gente, del pueblo llano, de los "abonados rasos" como los llama Meriton. Incluso apoyado moralmente en gente que se hizo un capazo de kilómetros aún no teniendo entrada después del vergonzoso reparto de Murthy y los suyos arrebatándole al aficionado la posibilidad de estar en una final que merecen mucho más que la red clientelar y de amigos de los amigos que le ha sustraído a una buena parte del valencianismo el legítimo derecho de estar animando a los suyos en La Cartuja. 

Por eso nunca entenderán este sentimiento. Nunca entenderán que haya gente que decidió viajar a Sevilla aún sin entrada. El valencianismo renovó su vínculo de orgullo y reafirmación a un sentimiento de 103 años de historia. Demostró que está harto del ejército de ocupación que está arrasando el club y que en su mano no está echarlos -esa es la triste realidad-, pero al mismo tiempo demostró también que ama a su club con la misma fuerza que desprecia a quienes lo dirigen en la actualidad. La final de Copa ha reactivado el sentimiento de pertenencia al murciélago de una manera inequívoca. Mala noticia e importante contratiempo para Meriton en su labor de desafección

Y justo es el motivo por el que Meriton sigue trazando líneas y cavando zanjas, porque no hay razonamiento sensato que aguante la sarta de mentiras que intentan colar cada día. Ellos marcan una zanja y a un lado sitúan a los suyos y al otro a los que no compran sus milongas. Ellos les llaman "enemigos del club". Da igual peñistas, aficionados (de quienes dicen sentirse orgullosos, pero luego los tienen silenciados en redes y les recortan las entradas para la final), medios de comunicación (el ya tristemente famoso "coMedia Day"), leyendas, ex jugadores aún en activo a los que desprecian y un largo etcétera. Ellos están tocados por la varita divina de la infalibilidad a base de despreciar el entorno y por eso se han atrincherado contra todo y contra (casi) todos. Meriton es la trinchera infinita que a base de "el gato es mío y..." está destrozando una entidad centenaria a la que le espera un negro futuro sin los ingresos de estar en Europa por tercer año consecutivo.

Y también por ello al equipo en la final no le quedó otra que hacer de la resistencia una tarea titánica que casi desemboca en heroica. El Valencia CF no tuvo más remedio que aguantar las embestidas del Betis porque esa es la diferencia entre una plantilla y otra. No hay ni medio reproche que hacer a todos los que jugaron y al míster. La realidad es la que es y hubo que hacer de los 120 minutos otra trinchera infinita para plantar cara. Porque la triste realidad -le pese a quien le pese- es que tú le ganaste una Copa del Rey al Barça en 2019, y en 2022 te la ha ganado el Betis. Calculen ustedes cuántos peldaños se han bajado de la escalera y cómo están empequeñeciendo a la entidad.

Ahora la propaganda institucional nos habla del advenimiento del hijo del padre. Y comienza hablando de hacer el club sostenible. Y yo digo que para que un club sea sostenible es necesaria la contención en el gasto, sí. Pero es tan necesario como invertir, que es lo que no lleva haciendo su familia desde 2019. Que para que el club sea sostenible es necesario ahorrar, sí. Pero tan necesario como tener dirigentes capacitados y una estructura profesional en todas y cada una de las áreas del club, cosa que su padre destruyó desde el verano de 2019. Y que por muchos vídeos de saludos en el vestuario tras la final, dejar al equipo sólo en la cena de la noche de la derrota sigue trazando una distancia. Una línea entre los que mandan y los que los que mandan piensan que son sus súbditos. Sigue cavándose otro tramo más de la trinchera infinita.

PD: en breve ya habrá quien les hablará del ilusionante proyecto de la próxima temporada y de que hay que dejar trabajar. La realidad sólo es una: este invierno salieron más de 15.000 personas a la calle a protestar contra la gestión de Meriton. Hasta que no salgan 15.000 a manifestarse en favor de su gestión, yo voy a seguir donde estoy. Hay realidades que no se negocian.

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