opinión

Llorar a Álcacer

Alcácer, fundamentalmente, no va a la Eurocopa (de momento, quizá a alguien se le caiga la colonia) porque el Valencia le ha hecho la cama, empeñados unos cuantos en torpedear su consolidación como emblema del equipo...

20/05/2016 - 

VALENCIA. Las plañideras lloran desconsoladas por la baja de Alcácer de la selección española. El caso de Alcácer es inverosímil tan solo por una cuestión: debe ser el primer futbolista al que le penaliza tener unos números inmaculados con el equipo que una vez ganó mundiales y eurocopas. Del Bosque ha condenado a Alcácer por falta de coherencia; no podía ser que fuera el mejor delantero con España y uno de tantos fuera de ella. El mensaje del seleccionador de la bonhomía es: puestos a resplandecer, mejor hacerlo en tu club que en la seleção. 

El de Alcácer es un asunto marginal que apenas tiene recorrido en la actualidad española ("ni Torres ni Costa"); aparece tan solo como unas lejanas señales de humo proferidas por una tribu. La poca consistencia del debate forma parte de las causas de la baja de Paco. La sencillez de tomar unas decisiones y no otras.

Pero me disgustaría que este fuera un típico artículo plañidero de viernes. Por eso iremos al grano: Alcácer, fundamentalmente, no va a la Eurocopa (de momento, quizá a alguien se le caiga la colonia) porque el Valencia le ha hecho la cama, empeñados unos cuantos en torpedear su consolidación como emblema del equipo.

Sé que para muchos el debate identitario se convierte en arma arrojadiza y se ve en su lugar de nacimiento tanto una fuente de prebendas como lo contrario, un motivo para infravalorarlo ("si fuera brasileño…"). A mí me da un poco igual si Alcácer es caribeño o austral o incluso si ha nacido en Torrent. En fin. Lo que no me da igual es que me parece, de largo, el delantero con más posibilidades para este Valencia. 

No entiendo la poca claridad del club -de sus satélites- para confirmarlo como una de las piezas fundamentales de un proyecto completamente huérfano de referencias. No entiendo como incluso la negredofobia de Nuno -poco inteligente pero tampoco huérfano de razones- no sirvió para certificar lo evidente: uno es el delantero de presente y futuro, el otro lo es del pasado. 

Por pura supervivencia genética, por simple control de los tiempos, Alcácer, un tipo en expansión, debía ser titular poco dudoso en lugar de combinar su presencia con un ariete en seria decadencia. Claro que no hizo Alcácer un buen año ni rindió en paralelo a sus posibilidades. Pero no exijamos heroicidades. Me temo que Saúl, Koke o Griezmann hubiesen naufragado este curso en Mestalla. 

En lugar de llorar a Alcácer sería más nutritivo que el proyecto (si lo hubiese) empezara a darle su valor.