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para recordar

Cuando Sánchez celebró con cara de loco otra final de Champions: "Era una noche para hacer esos gestos"

Juan Sánchez recuerda a la perfección su rostro desencajado tras sus dos goles ante el Leeds 19 años después

10/05/2020 - 

VALÈNCIA. Es martes 8 de mayo de 2001 y Juan Sánchez se prepara para un partido importante en Mestalla. Todavía no lo sabe, pero la del Leeds United va a ser su noche. No es un encuentro cualquiera: la oportunidad de volver a alcanzar una final de Champions justo un año después lo hace, si cabe, más increíble y delante hay un rival propicio para conseguirlo. Además, las cosas no marchan nada mal en su equipo. El Valencia es tercero en Liga, se ha vuelto a poner a tiro el sueño europeo y él ha conseguido cumplir el suyo propio: ser titular con el murciélago en el pecho. Contra todo pronóstico. El 'Para recordar' de este domingo no puede ser para otro hombre. 

"Ese año el Leeds era un buen equipo, tenía buena plantilla en esa época", asegura Sánchez a Plazadeportiva.com. Un joven Rio Ferdinand, Ian Harte, Alan Smith o Harry Kewell ponían a prueba al duro conjunto de Héctor Cúper, pero no formaban, ni mucho menos, el equipo más temible de Europa. Los ingleses eran otra de esas sorpresas: "Habían eliminado y bien al Depor en cuartos, pero es verdad que a priori era un sorteo ‘bueno’ para nosotros", admite. "Éramos competitivos, éramos favoritos... pero nosotros no nos podíamos confiar con nadie". 

Una semana antes, la ida en Elland Road había terminado en tablas. 0-0. "El no hacer gol allí nos obligaba a ponernos las pilas en casa", recuerda. Por el medio, el Valencia había ganado en Anoeta, 1-2, y la competición doméstica continuaba viento en popa. Quedaban cinco jornadas y el Real Madrid era líder a 10 puntos vista. El título era una quimera para el valencianismo, el segundo puesto estaba a un punto y por detrás el Mallorca y el Barça apretaban la clasificación. Sánchez no había jugado ni un minuto en San Sebastián. Quizá Cúper se olía su velada del martes.

No tardó el argentino en cargarse de razón. Minuto 16 y Sánchez ya había puesto "cara de loco" por primera vez esa noche: "Mendieta la pone desde la derecha y yo rompo al primer palo, como hacía siempre... pero la pelota va más al segundo. Recuerdo que el campo estaba muy mojado y rápido. Claro, rectifico la carrera y no me da tiempo a meter la cabeza, así que entro con todo", relata. 

 "el debate de aquella mano me llevará toda la vida... entré con todo"

Se puede decir que Juan Sánchez 'metió la mano' en otra final de Champions. Ferdinand, desde luego, no tenía ninguna duda de que el '17' rival había puesto el antebrazo para rematar aquel balón, a juzgar por cómo protestó al colegiado del encuentro, el suizo Urs Meier. "Lo de la mano... es un debate que me lleva toda la vida", asegura el exfutbolista -ahora agente- entre risas. "Hay maneras de verlo, yo creo que me da un poco en todo el cuerpo, es que entro con todo... La verdad es que no sé qué hubiese pasado con el VAR", se alivia. Porque quizá, como él mismo reconoce, el tanto hubiese sido anulado.

El de Aldaia pasó toda la primera parte del partido consciente de que aquella mano -o no tan mano- que Meier no vio ya no podía ser anulada por el silbato, pero sí con un gol de los ingleses. Valió su tanto al descanso, pero uno del Leeds en el segundo tiempo borraba el sueño de un plumazo. Tampoco es que durara mucho esa preocupación en Mestalla: tres minutos después del bocadillo volvió a aparecer el mismo: "Triangulo con Aimar y se la quiero devolver, pero se me queda el balón un poco a la izquierda y se me ocurre disparar", se acuerda. Y, la verdad, no le quedaba alternativa si no quería perder la ocasión. "No va muy fuerte pero al portero le pilla a la derecha y nadie piensa que voy a chutar desde ahí. Y como el campo estaba muy rápido...". 

Sorprendió a todo el estadio. El bueno de Juan no acostumbraba a hacer demasiados goles desde fuera del área, él mismo lo reconoce. A lo que sí era fiel es a las celebraciones intensas. Otra vez esa cara de loco: "Veo que entra y ahí es cuando me giro para la tribuna y pongo la cara desencajada de esa foto famosa". Nítido, no se le ha olvidado ni un segundo de aquel festejo. El Kily y Fabio Aurelio inmediatamente engullen a Sánchez en una piña frente al banquillo. Es una noche "para hacer esos gestos": "Mira, era una semifinal de Champions, 2-0, Mestalla a rebosar, yo soy de la casa, valenciano... y encima siempre he sido muy efusivo. Pues ese día... más". 

Y no, el Leeds no era el semifinalista de más solera del viejo continente y la realidad es que el camino a Milán fue algo más plácido que el de París. Pero el Arsenal o el entonces todopoderoso Manchester United -otra vez los Red Devils, igual que la temporada anterior- habían mordido el polvo en Mestalla. "Hay mucha gente que dice que en el año de la segunda final tuvimos rivales inferiores, pero yo creo que fue al revés. Fue más difícil porque Europa ya nos conocía, aunque fuera el Leeds... Eso está al alcance de muy pocos, y más en esas dos fases de grupos que se hacían tan largas".

Ahora bien, lo que vino después de aquella mágica noche de mayo... se hizo bola. El fin de semana el Valencia visitó Málaga para continuar con el buen hacer de los de Cúper en La Liga. No descansó Juan Sánchez, formó de titular, pero el equipo sí se relajó. Un 3-0 en La Rosaleda bajó los humos de un Valencia dormido, que probablemente ya soñaba con San Siro. Precisamente, lo que terminó siendo el final de aquel curso fue una pesadilla. 

"A pesar de todo no podemos olvidar lo que pasó antes de los últimos partidos", dice Sánchez. Se refiere a los penaltis contra el Bayern, pero también al partido en el Camp Nou que despojó a los valencianistas del derecho de jugar Liga de Campeones la temporada siguiente. Todo iba bien en mayo, pero terminó por truncarse en junio, aunque eso queda para el próximo episodio 'para recordar'. 

"Podíamos haber ganado una Champions y eso estará toda la vida sobre nosotros". Con esa frase, que todavía pesa en las espaldas valencianistas, Juan Sánchez abrocha este capítulo. Con la amargura de los malos momentos, pero con el bálsamo del "ciclo espectacular" que vino después y que él también pudo cerrar. Sin embargo, nada de lo que pasó en esos dos meses, tan rápidos como el césped de Mestalla en 2001, caerá en el olvido. Ni mucho menos "la mejor noche de Sánchez con la camiseta del Valencia". 

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