VALÈNCIA. El Levante UD femenino comenzó 2026 de buen pie con su primera victoria en el primer partido del año y en el último de la primera vuelta. Sin embargo, no es suficiente. Continúa en los puestos de descenso, en la última posición, con tan solo cinco puntos en quince jornadas disputadas.
El pasado domingo 11 de enero se enfrentó al DUX Logroño, penúltimo en la clasificación con un total de seis puntos. Las granotas lograron ganar por primera vez en lo que llevan de temporada gracias a los tantos de Raiderlin Vargas, Ana Franco y Érika González. Ambos equipos están en una situación límite, por lo que fue un partido en el que se vieron todas las emociones sobre el terreno de juego.
El conjunto levantinista está en un proceso de reconstrucción, aunque con el obstáculo del tiempo limitado. Quedan quince partidos de temporada y el objetivo es encadenar más victorias que les permitan sumar puntos cruciales. Durante el curso 2025/2026, el equipo ha marcado ocho goles a favor, mientras que ha encajado 30 tantos.
Para salir de los puestos de descenso, el Levante debe fijarse un objetivo claro: sumar, al menos, 20 puntos más. Con ello, en las próximas jornadas deberían ganar entre cuatro y cinco encuentros de manera obligatoria, sumar entre tres y cuatro empates, y pueden permitirse perder entre ocho y diez duelos. El objetivo inmediato es mantener el equilibrio conseguido tras su primera victoria de la Liga. El siguiente reto será contra el Real Madrid el próximo sábado 17 de enero.

- El equipo tras su primera victoria. -
- Foto: LEVANTE UD
Un banquillo en constante rotación
La inestabilidad deportiva del Levante se refleja en su banquillo. En apenas año y medio, cinco entrenadores diferentes han tratado de reconducir la situación del equipo. La crisis comenzó en la temporada pasada, cuando Roger Lamesa fue destituido en enero de 2025 tras solo seis meses en el cargo, con el equipo en zona de descenso. Le sustituyó Ángel Saiz, quien llegó en febrero y logró la permanencia in extremis hasta final de temporada.
Para la actual campaña 2025-26, el club apostó por Emily Lima en agosto, pero apenas duró dos meses en el cargo, al ser cesada en octubre tras sumar solo un punto en seis encuentros. Tras su salida, Santi Triguero le relevó durante varias jornadas sin lograr victorias hasta la llegada de Andrés París en noviembre, convirtiéndose en el quinto técnico en menos de 18 meses.
La falta de continuidad impide establecer una idea de juego clara y genera incertidumbre en la plantilla. Con solo quince jornadas por delante, París afronta el desafío más importante: sacar al Levante del descenso y devolver la estabilidad a un equipo histórico del fútbol femenino español.