VALÈNCIA. El Valencia CF ha encontrado una mayor solidez defensiva desde la llegada de Javier Aguirre al banquillo. Los números reflejan una evolución positiva en las últimas jornadas, con una reducción considerable de los goles encajados y una mayor capacidad para proteger su portería. El conjunto valencianista ha recibido cuatro tantos en los cuatro partidos dirigidos por el técnico mexicano, con dos porterías a cero, una cifra que contrasta con los diez goles encajados en los cuatro encuentros de Carlos Corberán y los tres recibidos en los dos partidos con Óscar Sánchez.
Los cuatro goles encajados con Aguirre llegaron en los encuentros ante el Racing de Santander y el Villarreal, con dos tantos en cada uno. En cambio, el equipo consiguió mantener su portería a cero frente al Athletic Club y el pasado fin de semana en Elche, donde se impuso por 0-1. Una evolución que también se aprecia en la clasificación estadística de LaLiga: el Valencia suma ya cuatro porterías a cero, dos con Aguirre, una con Óscar Sánchez y otra con Corberán, y se sitúa como el quinto equipo que más veces ha dejado su portería imbatida, empatado con el FC Barcelona.
Una mejora que se refleja en los números
En el cómputo global, el Valencia CF ha encajado 17 goles en lo que va de temporada, una cifra que todavía se ve condicionada por los diez tantos recibidos durante la etapa de Corberán, especialmente por la goleada ante el Barcelona. Pese a ello, el conjunto valencianista ocupa la undécima posición en este apartado, con una tendencia que ha mejorado notablemente en las últimas semanas.
La diferencia entre las etapas también se aprecia al comparar las medias de goles recibidos por partido. Con Corberán, el equipo encajó 2,5 tantos por encuentro, mientras que con Óscar Sánchez la cifra fue de 1,5. Con Aguirre, en cambio, el promedio ha bajado hasta un gol por partido.
Menos llegadas y menos trabajo para la portería
Más allá de los goles encajados, la evolución defensiva también se refleja en los disparos a puerta que recibe el Valencia. Si se deja al margen el partido ante el Racing de Santander, en el que el equipo concedió once remates entre los tres palos, principalmente durante una primera parte en la que se vio superado y desajustado con la línea de cinco, los registros de las últimas jornadas muestran una mayor capacidad para limitar las ocasiones rivales.
Ante el Villarreal, el conjunto valencianista recibió tres disparos a puerta; frente al Athletic Club, dos; y en la visita al Elche, otros tres. Es decir, no ha permitido más de tres remates entre los tres palos en ninguno de esos tres encuentros. Un dato que acompaña a la mejora en los goles encajados y que refleja que el Valencia está sufriendo menos cerca de su área.
La llegada de Aguirre todavía tiene mucho por mejorar, pero los primeros registros apuntan a una evolución clara atrás. El equipo ha reducido su media de goles recibidos, ha sumado dos nuevas porterías a cero y está consiguiendo limitar el volumen de disparos a puerta de sus rivales. Una base defensiva sobre la que el técnico mexicano quiere seguir construyendo la reacción valencianista.