VALÈNCIA. Ron Gourlay podría estar ante una de las situaciones duras para tomar una de las decisiones más complicadas de su carrera en el mundo del fútbol como ejecutivo, la de despedir a un amigo como Carlos Corberán, de quién además ha llegado de la mano a Valencia.
Mestalla dictó sentencia el pasado domingo ante el Real Madrid y el técnico de Cheste tiene pocas balas en el cargador para darle la vuelta a una situación muy complicada al frente del banquillo del Valencia CF, que roza el descenso en LaLiga y con una eliminación copera que ha hecho mucho daño.
Con los cánticos de gran parte de la afición en repetidas ocasiones en el feudo blanquinegro, con además el malestar expresado con el 'timing' de los cambios de Corberán en los partidos y las malas lecturas de las sustituciones, sumado de la situación del equipo en la clasificación y algunas situaciones de futbolistas que no se entienden como la de Javi Guerra, hace que el técnico se juegue gran parte de la vida que le queda en el Valencia CF ante el Levante este domingo en el Ciutat.
Gourlay podría ser el 'ejecutor' de Corberán pero el escocés está defendiendo a capa y espada a su técnico, pese a lo expresado por la afición, el discurso del club es de confianza absoluta en Corberán, tanto en público como en la comparecencia del CEO en rueda de prensa la pasada semana, como en privado cuándo al club se le pregunta sobre la situación de Carlos al frente del equipo.
El trabajo de Gourlay al frente del club es devolverlo a primera línea europea con el horizonte del cambio de estadio y con el objetivo de Europa en la mudanza, con lo que si la situación del equipo permanece crítica, las decisiones a tomar podrían ser drásticas a no mucho tardar, con dos partido fuera de casa ante Levante y Villarreal que podrían hacer que las fallas en Valencia empezaran antes de hora, abriendo marzo sumidos en una crisis deportiva agudizada por verse en descenso y sin visos de mejora en el equipo.
En el club se sigue creyendo que Corberán va a dar la vuelta a la situación y, sin mucho margen de error, el técnico va a tener que tocar la tecla en los dos próximos encuentros de LaLiga, de lo contrario podría haber pronto otra comparecencia pública de Gourlay, ésta vez para contar a la afición todo lo contrario que hace unos días, con además la responsabilidad de elegir, sin posibilidad de fallo, al entrenador que salve al Valencia CF de la Segunda División.