VALÈNCIA. La rueda de prensa de Ron Gourlay después del cierre del mercado ha dejado la conclusión de que el CEO del Valencia CF no considera que la planificación haya sido un fracaso. O, al menos, no lo reconoce públicamente.
Después de un verano que ha terminado con el equipo 15º en inversión de LaLiga, con un mercado marcado por más de un mes de pausa, negociaciones que se enquistaron, operaciones improvisadas y necesidades que llegaron hasta el último día sin resolverse, Gourlay se mostró satisfecho con el trabajo realizado.
Su explicación no estuvo centrada en los errores del presente, sino en el futuro. Y, sobre todo, en el Nou Mestalla.
"Se han tomado decisiones correctas"
Gourlay defendió la labor de la dirección deportiva y rechazó que el Valencia hubiera permanecido parado durante las largas semanas en las que no llegaba ningún futbolista. "Estábamos trabajando para reforzar bien al equipo y que llegaran jugadores para el largo plazo", explicó.
También aseguró que se han tomado "decisiones correctas" y recordó las 23 operaciones realizadas en los últimos 13 meses, una cifra que, según su visión, demuestra todo el trabajo realizado por el club.
Pero la realidad del mercado ha sido otra. El Valencia llegó al inicio de LaLiga sin tener resueltas varias de sus necesidades. Perdió durante semanas la operación de Thomas Meunier, pasó más de mes y medio sin cerrar una incorporación y tuvo que reaccionar ante las urgencias con movimientos como el de Pablo Maffeo, firmado antes de la primera jornada mientras la operación por Arnau Martínez continuaba bloqueada.
El resultado final ha sido una plantilla que mantiene gran parte del bloque que terminó la pasada temporada, con los mismos problemas que pedían una reestructuración y con un preocupante uno de nueve en el inicio de LaLiga.
Aun así, Gourlay no hizo autocrítica sobre el mercado. Al contrario. Se justificó con las lesiones, las limitaciones del Fair Play Financiero y el trabajo que, según él, no se ve desde fuera.
"Creo que es importante que todos sepan que lo que hacemos es importante para hacer avanzar al equipo, y también todo lo que no se ve", afirmó.
El futuro siempre está en el Nou Mestalla
Cuando Gourlay tuvo que explicar por qué el Valencia no puede competir económicamente y por qué el club sigue alejado de los principales equipos de LaLiga en inversión, la respuesta volvió a ser la misma: el Nou Mestalla.
"El gran pilar es el Nuevo Mestalla. Para ello, el nuevo estadio es nuestra vía para generar ingresos", explicó Gourlay. Según el CEO, el nuevo campo permitirá al Valencia cumplir mejor con el Fair Play Financiero y, en consecuencia, "poder dar a nuestros aficionados el equipo que ellos quieren".
La idea volvió a repetirse cuando fue preguntado directamente por la falta de inversión. "En la base de todo está la generación de ingresos. El Nuevo Mestalla nos ayudará a aumentar los ingresos", señaló.
Pero la frase más significativa llegó cuando tuvo que responder al supuesto abandono económico de Peter Lim. Gourlay rechazó que el máximo accionista haya abandonado el club y lanzó una frase que define perfectamente su discurso: "Una vez llegado al nuevo estadio no tendremos excusa".
El problema es que el Nou Mestalla sigue siendo el argumento del futuro mientras el Valencia tiene que competir en el presente. El club necesita ingresos, necesita mejorar su límite de Fair Play Financiero y necesita construir una plantilla más competitiva, pero todo parece quedar supeditado al momento en el que el nuevo estadio abra sus puertas.
Sin autocrítica y con la vista puesta en el futuro
El contraste resulta evidente. Gourlay llegó al Valencia asegurando que no venía para pelear por la permanencia y prometiendo una transformación de la estructura deportiva. Ahora, después de un verano que ha terminado dejando muchas más dudas que certezas, el CEO considera que se ha avanzado y que el proyecto va en la buena dirección.
No va a dimitir, no cree necesario incorporar a un director deportivo y asegura que se están tomando las decisiones correctas. El Valencia, sin embargo, ha cerrado el mercado con una plantilla que sigue siendo poco equilibrada, con importantes carencias y con la sensación de que gran parte del trabajo se hizo tarde o directamente no se hizo.
Gourlay pide tiempo. También se aferra a la estabilidad y al Nou Mestalla. "Necesito tiempo", reconoció, pero la cuestión es cuánto tiempo puede seguir esperando un club que lleva años instalado en la misma situación.
La afición pide explicaciones por el presente. Gourlay responde con el Nou Mestalla. El problema es que, mientras llega ese día, el Valencia tiene que seguir compitiendo con la misma falta de inversión, los mismos límites y una plantilla que ya ha comenzado la temporada con un punto de nueve posibles.