VALÈNCIA. Otra vez la misma historia. El Valencia CF desaprovecha una nueva oportunidad para meterse en la pelea por Europa. Una situación que se comienza a repetir una y otra vez en los últimos años.
Un 'dejà vu' constante
Tras la victoria en Sevilla, la plantilla ‘ché’ decía haber aprendido de la actitud para olvidar de Oviedo. Sin embargo, tras el parón vuelve a las andadas. Con Mestalla lleno y una oportunidad de oro para colocarse noveno, en plena batalla europea, los de Corberán dejaron escapar un partido que se le puso de cara.
Ni adelantándose en el minuto 12, este Valencia es capaz de tener hambre y ambición para mirar hacia arriba. Era momento de morder al rival y creerte que podías luchar por algo más, pero nada más lejos de la realidad.
Falta de ambición tras el gol
El equipo desconectó por completo desde ese momento, dando mucha vida a su rival. Una vida que no desaprovecharon. Giráldez lo vio claro y, con cuatro retoques, revolucionó el partido al descanso.
Una nueva lección de actitud y de ambición. Encima, en Mestalla. Parece increíble, pero este Valencia siempre tropieza con la misma piedra, una y otra vez, sin aprender.
Oportunidades perdidas año tras año
Más allá de las lecturas futbolísticas, en las que Corberán se vio nuevamente superado, el Valencia lleva desaprovechando oportunidades para mirar a Europa en los últimos tres años.
Con Baraja, en la 2023/24, tuvo un partido directo por ello ante el Betis en Mestalla. Lo perdió y, desde entonces, no volvió a sumar de tres.
Algo parecido se vivió la temporada pasada. El equipo de Corberán llegaba con vida a las últimas tres jornadas, pero apenas sumó un punto de nueve posibles. Y este año, la misma historia: dos oportunidades de dar un paso adelante y dos tiradas a la basura: Oviedo y el pasado domingo en Mestalla.
De Europa al miedo por mirar abajo
Ahora, el Valencia, tras tirar puntos importantes, va a Elche con la necesidad de sumar para no complicarse la vida. Con seis puntos de margen sobre el descenso, se enfrenta al rival que marca esos puestos.
Una victoria cerraría prácticamente la salvación, pero una derrota metería al equipo en un problema serio, después de haber tenido opciones reales de estar en otra pelea. Porque cuando perdonas, es lo que pasa.